ÚLTIMA ESTACIÓN CARTAGENA.-

ÚLTIMA ESTACION, CARTAGENA. RIOACHA-CARTAGENA. 12 de Agosto de 2012.-

Llegué a Rioacha con mucho, mucho calor y con muchísimas ganas de descansar después de demasiados días seguidos arañando kilómetros a la ruta. Fue muy emocionante llegar a ver el caribe sobre mi bicicleta después de tantos meses por el continente Americano, me parecía increíble estar allí frente al mar con mi inseparable y fiel compañera.

Jugando al dominó con los paisanos de Rioacha.

Hubo momentos de emoción y también de recuerdos para Adriana, que le hubiese gustado llegar también hasta aquí, por esta vez no pudo ser.

Pozo de agua dulce a 30 metros del mar, sorprendente.

La primera impresión al entrar en Rioacha es la de entrar a una ciudad caótica, pero cuando uno pasea por sus calles y sobre todo de su paseo, se contagia de esa tranquilidad caribeña, en realidad sus calles son tranquilas y su paseo marítimo animado pero con calma.

Disfruto mucho de pasear cerca del mar, tomar cerveza e incluso los paisanos me invitan a jugar al dómino frente al mar. Aprovecho mi día de descanso para olvidarme del despertador, pues debido al calor me veo obligado a utilizarlo para levantarme antes del amanecer.

Playa de Palomino.

Aprovecho el día de descanso para visitar la playa de Camarones, una playa super tranquila y poco turística donde disfruto del baño y como no de un rico y fresco pescado.

Amanecer en Palomino.

Emprendo camino en dirección a Santa Marta, sin tener idea fija de donde hacer escala, es cuando paro a descansar en Palomino, un pueblo costero y después de hablar con unos turistas españoles, que me dejo convencer y decido descansar en este pueblito a pesar de no llevar demasiados km.

Camino a Playa Los Angeles.

En Palomino disfruto de la Charla con Joaquín, un viajero extremeño que encuentro acampado en la playa, el es un exempresario de la construcción arruinado en su última inversión que decidió vivir un poco la vida a los 50 años después de haberse dejado gran parte de ella en su vida empresarial.

Camino a Arrecifes en el Parque Tayrona.

La playa de Palomino no es especialmente bella, tiene de especial la desembocadura del río Palomino, que te permite bañarte en agua dulce y salada solo caminando 10 metros, así que disfruto de ello.

A pesar de haberme acostado tarde después de tomar varias cervezas junto al mar en buena compañía me levanto con tiempo para ver el amanecer y emprender mi ruta antes de que apriete el calor.

En el Parque Tayrona.

Es antes de mediodía que llego a la entrada del Parque Nacional Tayrona, uno de los más conocidos de Colombia. Después de pagar la cara entrada, me dirijo hacia el aparcamiento donde convenzo al vigilante de que me deje guardar la bicicleta en algún lugar cerrado, así que después de organizar mi mochila para pasar noche en el parque dejo mi bicicleta en el cuarto del vigilante.

Hay dos caminos en la entrada del parque en dirección a Arrecifes, y sin darme cuenta elijo el más difícil, con constantes subidas y bajadas bajo un sofocante calor, aunque la recompensa vale la pena, el camino es solitario y las vistas a las playas espectaculares.

Es cuando se acaba la vegetación que el camino se endurece, pues debo caminar por la arena de la playa bajo un sol de justicia. Aprovecho para refrescarme con un bañito en algunas de las playas aptas para el baño, pues algunas son muy peligrosas debido a las fuertes corrientes.

Cabo San Juan.

Llego a la tarde a la bonita playa de Cabo San Juan, el sol me ha castigado y llego muy cansado, por lo que aprovecho para hacer siesta en una de las hamacas donde a la noche dormirán algunos de los turistas que visitan el parque.

Amanecer en Cabo San Juan.

No llevo demasiado dinero y no se si me dará para pagar por montar la tienda y cenar a la noche, por lo que decido intentar escaquearme de pagar por acampar, por suerte me sale bien  y  acampo sin que nadie me exija pagar nada.

En el mercado de Santa Marta.

Disfruto del tranquilo atardecer y después de cenar el plato más barato me voy a la cama, estoy reventado, este calor me mata. Me levanto temprano a la mañana para ver el amanecer, desmonto mi tienda y me dirijo a la salida del parque cuando la mayoría todavía duermen, disfruto mucho del camino de regreso en solitario donde repetidas veces se me cruzan distintos animales en el camino, un privilegio andar solo por un lugar normalmente tan concurrido.

Calles de Santa Marta.

Solo me separan 35Km de Santa Marta pero con este calor no hay nada fácil. Llego a Santa Marta a mediodía sin saber si Miguel, un miembro de warmshowers que contacté por Internet me podrá acoger en su casa, pues no me atiende al teléfono. Después de pasar por el mercado para comprar comida me dirijo hacía su casa sin muchas esperanzas, por suerte está en casa y me puede atender.

Barrio a las afueras de Santa Marta.

Me recibe sin hacerme demasiado caso, me da unas llaves y sigue a su rollo con su ordenador, un recibimiento un poco extraño. Ya no lo volveré a ver hasta la noche cuando volverá a desaparecer sin decirme donde debo dormir. El calor a la noche es insoportable, así como la cantidad de mosquitos, así que una vez más mi día de descanso no descanso demasiado.

Con los niños del barrio.

No tenía intención de quedarme un día en Santa Marta pues el panorama no era muy alentador, pero Nando, un amigo ciclista(www.gambada.com) me recomienda que me quede y conozca a Indira, una amiga que lleva un proyecto de ayuda a un barrio marginal con el que Nando colaboró llevándoles comida recogida en una de sus conferencias en la Universidad. Nando da sentido a su viaje recogiendo recursos para los más desfavorecidos, los niños de barrios marginales y orfanatos.

Alegría, pura alegría.

Después de pasar una mañana tranquila en la vecina playa de Taranga, a la tarde quedo con Indira para ir a conocer a los niños del barrio. El barrio es extremadamente pobre, algunos hombre se dedican a la recogida de chatarra y otros a drogarse todo el día, un panorama no muy alentador para los numerosos niños que pueblan el barrio.

La Morocha, dedicada a mi amigo Nando.

A pesar de su vida dura, son gente muy decente, nos reciben con mucho cariño y alegría, uno se nutre de esas sonrisas y muestras de afecto. Me parece esa la parte más importante de intercambio, creo que ellos agradecen enormemente el cariño recibido por gente como Indira, que los trata como si fueran sus hijos, se nota que ellos lo disfrutan.

Sin palabras.

Compartimos risas en un ambiente medio festivo, pues aprovechamos la visita para hacer una pequeña merienda. Nos vamos del barrio emocionados por haber compartido esos lindos momentos con esta gente sencilla, cuanta alegría entre tanta miseria.

Jugando a las damas en la plaza de Puerto Colombia.

Por suerte Miguel, me ofrece el único ventilador de la casa, con lo que consigo dormir, aunque sea entre mosquitos, el decide ir a dormir a lo de su madre, y quedamos a la mañana siguiente. Se ofrece a acompañarme a la salida de Santa Marta.

Puerto Colombia.

Por suerte el día amanece nublado y amortigua el calor. Es muy duro ir en bicicleta con este clima, estás empapado todo el día, da igual al sol o a la sombra. Atravieso poblaciones muy pobres y por primera vez en Colombia pedaleo con cierta tensión, sobre todo a las afueras de Barranquilla, dicen una de las ciudades más calientes del país. Decido hacer escala en Puerto Colombia, un tranquilo pueblo a tan solo 15km de Barranquilla. Aquí disfruto del atardecer en su bonito muelle charlando con los pescadores.

Inicio mi última etapa hacia Cartagena con sentimientos enfrentados, por un lado quiero llegar a destino y cumplir con ese sueño y por el otro siento que llega el final de algo de lo que disfruto intensamente. Es mi última etapa y hace un calor indescriptible, son las 7 de la mañana y ya es asfixiante, ya solo pienso en llegar al hostel y poderme duchar y quitarme el culotte que me tortura a cada pedalada. La llegada a Cartagena es espectacular, uno ve sus murallas a lo lejos e imagina tiempos pasados, el centro histórico es hermoso y llegar en bicicleta desde tan lejos indescriptible.

Llega el momento de la despedida, estos días en Cartagena me dedico a disfrutar con paz y tranquilidad de la ciudad. Me dedico ha hacer recuento de los momentos vividos en el viaje, hago un repaso mental de todo el viaje, de los bueno y de lo malo, de los lugares, atardeceres y amaneceres, y sobre todo de la gente que nos ayudó, sin ellos este viaje no hubiera sido posible, gracias a todos ellos, por que el viaje son ellos. Gracias también a todos los que estuvieron a nuestro lado, por mail, teléfono,  facebook o dando ánimos en el blog, enormemente agradecido a todos. Especial mención a los ciclistas encontrados en el camino, muchos de ellos se convirtieron en amigos con solo compartir unos momentos, y sobretodo gracias a Adriana por soportarme las 24 horas del día la mayoría del viaje y aceptar que pudiera seguir el viaje en solitario aunque fuera por unos meses. Feliz, muy feliz de haber cumplido una parte importante de mi sueño, mucho me alegro y de nada me arrepiento. Desde aquí animo a todo el mundo a cumplir sus sueños, a que no se queden en el tintero, por que para esos están, para cumplirlos…

CARIBE EXPRESS.-

CARIBE EXPRESS. BOGOTA-RIOACHA. 3 de Agosto de 2012.-

Días de merecido descanso en Bogotá después de muchos días seguidos de pedaleo, después de días de lluvia y con final en larga subida al altiplano donde se aloja la capital.

Con Pablo, Rafael y amigo en el centro de Bogotá.

Acogidos y guiados por Rafael y su familia ha sido como estar en casa, con Rafael hemos recorrido Bogotá en bicicleta, gracias también a esa gran idea del ayuntamiento de la capital, que transforma algunas avenidas en ciclorutas los festivos y domingos. Que increíble poder conocer una capital de 8 millones de habitantes sentado en tu sillín, todo un lujo.

Vistas de Bogotá desde Monserrate.

Hemos subido a Monserrate, santuario ubicado en una montaña frente a la capital con unas vistas impresionantes sobre la misma. Hemos viajado en el Transmilenio, transporte metropolitano de Bogotá, y como no visitado el Museo del Oro y uno de los Museos de Botero. Ese Museo del Oro donde uno se hace la idea viendo lo que quedó, de la magnitud de lo que se llevaron, tanta riqueza cultural fundida en lingotes para que los centroeuropeos fundaran su banca y los españoles estuvieran de fiesta durante un par de siglos, y así nos va, España de pandereta.

Increible figura del Museo del Oro.

He compartido con Pablo sus constantes dudas sobre el rumbo a seguir, y le he convencido de que hiciera lo que en el fondo deseaba, regresar lo antes posible junto a sus padres y hermanos, desde que le conocí era su deseo constante, aunque sin dinero la forma más rápida era pedalear 6 meses más a través de Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina. Así que le convenzo de que supere sus remordimientos y le pida dinero a sus padres para el pasaje de avión, creo que fue una descarga para el. Es una idea romántica viajar sin dinero, pero hay que sufrirlo en tus propias carnes para saber. Suerte Pablo en tu regreso a casa.

Hermosa máscara.

Emprendo la marcha rumbo al norte, siempre al norte, acompañado de Rafael, chupando rueda conseguimos salir de Bogotá en tan solo 45 minutos. Gracias Rafael. Me despide con un… creo que no va a llover. Tan solo unos km más adelante empieza la lluvia que ya no parará en todo el día ni la noche. Me pongo mi ya gastado traje de lluvia y solo paro para picar algo y tomarme algún tinto para entrar en calor.

Ambiente de domingo en la Plaza Bolivar.

Hago bastantes km hasta llegar a Ventaquemada a donde llego completamente empapado por dentro y por fuera, es tanta la humedad que según me dice la doña del hostal hace 3 días que tendió la ropa y no se secó, así que mañana ya se lo que toca, arrancar con ropa húmeda.

Despedida de Rafael a la salida de Bogotá.

Hacía días que no tenía tanto frío, me meto en la cama con las mallas, camiseta térmica y calcetines, esperemos mañana no llueva.

Recolectando patatas.

A la mañana arranco con la ropa húmeda y bastante frío, por suerte no llueve y eso me tiene feliz. Me desvío en Puente de Boyacá en dirección a Villa de Leyva por una linda carretera secundaria que me llevará con poco tráfico hasta este hermoso pueblito colonial fundado en el siglo 16.

Villa de Leyva conserva impecable su pasado colonial, son increíbles sus edificios, sus calles empedradas y sobre todo esa impresionante plaza empedrada, dicen la más grande de Colombia. Visito plazas, iglesias y museos como un buen turista, pero sobre todo paso horas enteras en la plaza observando a la gente, y a la tarde sorpresa: volada de cometas, unas cometas increíblemente grandes, por lo visto el mes de agosto siempre es ventoso por estos lugares y aprovechan para hacer un festival de cometas, que lindo debe ser.

Hablando con Alex, artesano Sáchica.

Emprendo camino de madrugada, cuando los niños ya se dirigen felices hacia el colegio, es un momento del día cuando veo el despertar de los pueblitos. Por constantes sube y bajas me voy alejando de las zonas templadas y ya a mediodía atravieso pueblitos bajo un sol de justicia.

La plaza de Leyva desde el balcón del ayuntamiento.

Después de muchos km decido parar en un pequeño pueblito a pie de carretera para descansar, no hago gran cosa solo imitar a los lugareños, me pido una cerveza y me siento a ver pasar la tarde, cualquier pueblito en Colombia tiene una tremenda actividad.

Es cuando ya caída la noche y después de cenar y cuando me dirijo al hotel, que Alirio, el taxista que me aconsejó el hotel, me dice: eh argentino y llama mi atención. Me paro a charlar con el y me dice si no he probado el guarapo, una bebida fermentada del maiz con miel de caña de azúcar, le digo que no, así que me invita a tomar guarapo con  unos amigos, a eso nos dedicamos felizmente durante las próximas horas, no paran de darme de comer y beber.

Calle de Leyva

Cuando mi cabeza lo empieza a notar le digo a Alirio que yo me retiro, así que se acaba la joda y me acompaña en su coche hasta el hotel. Se despide de mi diciéndome que me acuerde de el, y no sabe cuanto me voy a acordar los próximos días.

Volando cometas.

Me levanto con la cabeza nublada por el guarapo, pero no queda otra, hay que continuar. Me espera una relativamente cómoda etapa hasta San Gil, un precioso pueblo con pasado colonial donde me espera Alonso, amigo de amigos.

Alonso me recibe con los brazos abiertos, y como no me puede alojar en su casa me consigue un hotel al lado de su trabajo el cual no deberé pagar. Estoy feliz de tener compañía por unos días.

Si lo hubiera sabido…Tomando guarapo en Vado Real.

Paseo calmadamente por las calles de San Gil esperando que Alonso salga del trabajo, aunque este me envía a Luis Carlos, un amigo ciclista para que me acompañe en mi visita a la ciudad. Más tarde se reunirá con nosotros y tomaremos cervezas en la plaza del pueblo, lugar de reunión espontánea en la ciudad.

Beto y Narciso tomando guarapo.

Es un poco más tarde, ya de madrugada cuando me acuerdo de Alirio, como a las 3 de la mañana mis tripas empiezan a crujir y ya no pararán en las próximas 24 horas, vómitos y diarrea son los resultados de mi inicialmente feliz contacto con el guarapo, me habían avisado pero tarde.

Me paso mi día de merecido descanso tirado en la cama y no muy lejos del lavabo, a pesar de todo no es muy grave, pues a la noche soy capaz de salir con Alonso a comer un arroz blanco con pollo a la plancha, es por ello que decido que al día siguiente voy a continuar.  Me espera la bajada y subida al Cañón del Chicamocha, poca broma.

Luis Alberto, con un plato y un piñón, querer es poder…

Alonso y Luis Carlos deciden que me van a acompañar en mi próxima etapa, í que el ascenso al Cañón se hace mucho más llevadero entre chistes sobre mi diarrea y anécdotas ciclistas. Alonso me acompaña hasta el fondo del cañón, el si va a tener hoy etapa reina pues el barranco tiene 1400metros de profundidad.

Calles de San Gil.

Continúo ahora en solitario siguiendo el curso de un río hasta llegar a Piedecuesta, mi final de etapa. Es cuando estoy llegando que un motorista se pone a mi lado y me empieza a preguntar por el viaje, me invita a un refresco mientras le doy información de viajes y página útiles de otros ciclistas. Diego está loco por salir a viajar en bici pero tiene muchas dudas, otro con el virus.

Camino al Chicamocha con Alonso.

Es domingo en Piedecuesta y está de fiesta, la calle está abarrotada de gente, algunos bailan con la orquesta y otros juegan a diferentes juegos en la plaza, un pueblo sanamente ludópata el colombiano.

Es cuando chequeo mi correo que veo que Diego me ha escrito, el me pregunta si me puede acompañar un trozo al día siguiente, el vive en Bucaramanga, el siguiente pueblo, así que me esperará en la ruta para acompañarme y ahorrarme así atravesar la gran ciudad. Gracias Diego pues me ahorraste un buen marrón esa mañana.

Despedida con Alonso y Luis Carlos.

Me espera un diente de sierra en el perfil de la ruta hasta llegar a San Alberto, el primer pueblo del plano y ahora ya zona caliente, muy caliente, a pesar de estar nublado el calor es sofocante.

Lindas curvas en el Cañón del Chicamocha.

Después de casi 7 horas de pedaleo llego a San Alberto molido, estoy destruido, y es el primer día de unos cuantos que me esperan bajo el sofocante calor hasta llegar al Caribe.

Plaza de Piedecuesta en fiestas.

Para más inri he pinchado antes de llegar y a pesar de haber revisado la cubierta sigue pinchada, así que me toca volver a cambiar la rueda.

Juegos en el parque de Piedecuesta.

Es increíble Colombia, me tiene enamorado, no hay lugar donde pare a descansar, comer, beber o pasear que no me pare algún paisano y me pregunte por el viaje, la vida, cualquier cosa, la conversación es fácil y el colombiano, muy, muy abierto. Además en este país me siento como uno más, en ningún momento me han hecho sentir como un turista.

Despedida con Diego, un gran tipo.

Estoy teniendo suerte estos días, el día permanece nublado lo que mantiene la temperatura a un nivel aceptable, todo el mundo me dice que tan solo hace 3 días estaban por encima de los 41 ºC, no quiero ni imaginarlo.

Caravana de hormigas.

Son días de madrugar para evitar el calor y dar pedal como un loco durante todo el día, me imaginaba que el paisaje iba a ser más monótono, pero la carretera transita bajo la sombra de numerosos árboles a lado y lado del camino y además siempre acompañado a la derecha por montañas de más de 3000metros que hacen frontera con Venezuela, de la cual transito a escasos 20 km. No solo lo se por el mapa, también por la sospechosa y abundante presencia militar, cada escasos 10km me encuentro con un control militar, y algunos fuertemente armados, incluso con tanquetas. Otra pista que me hace pensar en la cercana presencia venezolana es la abundante venta de gasolina de contrabando de nuestro amigo Chávez, por lo visto es el principal negocio de la zona.

Juegan individual con 6 fichas, no se fian de las señas del contrario, curioso…

Avanzo rápido cada día, aunque llego siempre con las piernas adoloridas y fatigado por el calor. A pesar de estar nublado parte del día, cuando este aparece el avance se hace más fatigoso y las paradas para el descanso no tan agradables.

Amanecer en la província de Cesar.

Los pueblos en el plano ya no tienen pasado colonial, son ciudades caóticas abarrotadas de mototaxis, pero tienen vida, mucha vida. Mi principal entretenimiento a mi llegada es sentarme a tomar un refresco, ni cerveza, es tanto el calor y acabo tan deshidratado que no apetece ni el alcohol, y ver pasar ese enjambre de gente atareado en sus menesteres.

Por fin la Guajira.

Es interesante ver como la gente se busca la vida, la cantidad de trabajos es infinita, los gobiernos en Europa se frotarían las manos, todos son autónomos, aunque por suerte para ellos no pagan impuestos por sus negocios, solo faltaría.

Fuerte preséncia militar en la frontera con Venezuela.

Unos venden tinto, otros fruta, otros venden deliciosas sandías cortadas a trocitos, otros dvds, zumos, refrescos, limpian zapatos, motos que hacen de taxi, mototaxis, vendedores de bolsas de agua, lotería, minutos de celular de cualquier compañía, en fin la lista es infinita.

Gasolina de Chavez de contrabando.

Llevo días con dudas sobre un posible camino para llegar a Rioacha, pero nadie parece conocerlo, algunos me dicen que es asfaltado, otros que no, pero no me fío nadie lo ha recorrido. Solo aclaro mi duda al llegar a Distracción, pueblo de donde parte la carretera.

Hay que vivir para dar vida, eso me regaló esa mañana.

Es allí donde pregunto y me informo de que esa carretera era un proyecto para llegar de manera más directa a Rioacha, pero que está muy mal completamente destapada y me anuncian voy a tener que empujar mucho en ese camino, así que decido continuar por el camino más largo, a pesar de llevar 125km en las piernas, me toca hacer 30 más y con viento hasta llegar a Hato Nuevo, última escala antes de llegar a Rioacha.

Un gustazo con este calor.

Emprendo mi última etapa antes de llegar al Caribe con cansancio, son muchos días seguidos de pedaleo. Ahora el paisaje es distinto, estoy en la Guajira y se nota, el paisaje a pesar de estar en el trópico es de sabana, además estoy en zona Wayuu, la presencia indígena es notable, se nota en sus ropas y en sus facciones.

Niños Wayuu jugando al fútbol.

Ahora ya en Rioacha, por fin en el Caribe colombiano, por ahora un merecido descanso y a conocer ciudad y alrededores, y después a disfrutar de la ruta a Santa Marta, el Parque Tayrona y Cartagena de Indias, donde en unos días acabará la aventura.

Por fin el caribe.

CAMINO A BOGOTÁ.-

CAMINO A BOGOTÁ. PITALITO-BOGOTÁ. 21 de Julio de 2012.-

Después de poner la ropa y el cuerpo a secar recupero la moral de manera instantánea, que fácil borramos de la memoria los momentos difíciles. El primer día de descanso lo ocupo en actualizar el blog y comunicarme con los seres queridos. Por supuesto sin dejar de disfrutar de la comida y el solecito, bendito solecito. El segundo día de descanso lo dedico a conocer San Agustín y sus parques arqueológicos.

El estrecho del Río Magadalena.

Disfruto de ese día sin bicicleta haciendo el turista junto a otros turistas colombianos, conociendo San Agustín y sus alrededores y saboreando los momentos en compañía.

En San Agustín.

Después de dos días de descanso me levanto con pocas ganas de pedalear, aunque optimista, pues me pongo crema solar sin siquiera ver que tiempo hace. Pues resulta que ha estado lloviendo toda la noche y todavía persiste una ligera lluvia que en breves momentos se convierte en consistente y me obliga a ponerme mi amado traje para la ocasión.

Mientras pedaleo bajo la lluvia reduciendo la distancia que me separa del desierto de la Tatacoa, me planteo en el caso de que también me llueva en el desierto, la idea de fundar una ONG con nombre Lluvia Sin Fronteras y llevar así la lluvia a todos las regiones con sequía del planeta.

Rica panela acabada de hacer.

A pesar de la lluvia cada día tiene sus momentos felices y miro de potenciar ese momento y su recuerdo. Ese día sucede en Altamira, donde paro a comprar achiras, un delicioso dulce hecho de harina de maíz entre otras cosas. Es aquí donde me invitan repetidas veces a tinto, el rico café colombiano. Charlo con los vendedores, y charlando charlando me enseñan a jugar al tejo, juego que utilizan ellos para jugarse las cervezas.

Disputándose el caramelo de la panela a la salida del colegio.

Después de pedalear casi 100km bajo la lluvia llego a Gigante, un pueblo tranquilo pero con mucha vida, como casi todos aquí en Colombia. A la mañana siguiente arranco con la ambiciosa meta de llegar al desierto de la Tatacoa, donde tengo intención de disfrutar de una noche acampado en el desierto como me recomendó mi amigo Nando.

Atravieso un par de pueblos, y cuando llego al plano, cual es mi sorpresa cuando me encuentro a Pablo calentando el desayuno en la ribera de un río. Espero que recoja sus cosas y seguimos camino juntos, el no tenía intención de pasar por el desierto pero le atrae la idea, con lo que se suma a la fiesta.

Son casi 125km hasta llegar al bonito pueblo de Villavieja, el último antes de llegar al desierto, así que paramos a darnos un bañito en el río, y después de comprar comida en el pueblo nos dirigimos hacia el observatorio astronómico, donde pensamos acampar.

Llegando al desierto.

Disfrutamos del paisaje del desierto al atardecer, a valido la pena y nos entretenemos a cada momento haciendo fotos y empapándonos del paisaje. A pesar de estar nublado estamos felices con el lugar y más cuando al caer el sol desaparecen las nubes y un espectáculo de estrellas inunda nuestro techo. Disfrutamos también de levantarnos antes del amanecer para poderlo disfrutar y paseo entre paredes de arena con formas increíbles.

Teníamos pensado cruzar el Río Magdalena en barca, pues parece la opción mas sencilla, a pesar de todo yo he visto en Google maps un camino que atraviesa el desierto hasta llegar más adelante a un puente para cruzar el río y cuando un lugareño nos confirma esta opción no lo dudamos un momento y seguimos esa opción.

Villavieja.

A pesar de ser camino de tierra disfrutamos de la soledad del desierto. A los pocos km encontramos un grupo de gente adorando una virgen en medio de la nada, que resulta se la Virgen del Carmen, patrona del pequeño pueblito.

Después de mucho preguntar llegamos a Potosí, último pueblo antes del puente, aquí unos lugareños nos invitan a fruta y limonada y compartimos unos lindos momentos en casa de estas gentes. Recibimos las últimas indicaciones del camino bajo ahora ya un calor sofocante, lo que hace los últimos km antes del puente bastante duros.

Pablo haciendo la cena en el desierto.

A Pablo el sol le deja bastante tocado y lo espero dentro de un fresco túnel. A pesar de faltar pocos km hasta la carretera hacemos una nueva parada en un pueblo minúsculo donde tomamos un refresco y nuevamente nos regalan fruta, esta vez unos ricos y frescos mangos.

Amanecer en el desierto.

Llegamos a Natagaima con todo el calor y decidimos pasar noche aquí. Hacemos noche en lo de los bomberos. Ernesto, el jefe de bomberos nos recibe con los brazos abiertos, con el tengo una larga charla sobre la situación del país. El me cuenta que esa región es muy humilde y con pocas opciones de futuro, los ricos dominan el país y se enriquecen con el empobrecimiento de los más pobres. A pesar de ello el hace protagonistas a los más humildes en su programa de radio, dignificando sus vidas y profesiones.

Un bonito amanecer.

Después de pasar una mala noche por el sofocante calor arrancamos con las primeras luces de la mañana, el viento sopla a nuestro favor, lo cual aprovechamos para adelantar km.

Bajo un calor implacable llegamos a Tocaima con la intención de dormir en los bomberos, pero cual es mi sorpresa cuando la policía me dice que no hay bomberos en el pueblo, y que además no tienen ningún lugar donde poder pasar noche, pues además dice la policía que el pueblo es medio conflictivo, con mucha delincuencia, así que con Pablo decidimos que el buscará casa en la ruta para pasar noche y yo decido adelantar hasta Apulo, el siguiente pueblo para  buscar hotel.

Quedamos a la mañana siguiente en la plaza del pueblo a primera hora. Para ser sincero tengo mis dudas de que Pablo se vaya ha presentar, pero cual es mi sorpresa cuando lo veo aparecer con puntualidad suiza, así que emprendemos las primeras subidas hacia la ciudad de Bogotá en compañía.

Ascendemos de manera relajada hacia la Mesa, el último pueblo antes de llegar a Bogotá. Yo tenía pensado pasar noche en los bomberos de este pueblo a pesar de que faltan muchos km y sobre todo mucho desnivel hasta llegar a Bogotá.

Adorando la Virgen del Carmen.

Muy acertadamente, Pablo sugiere seguir camino y adelantar para hacer más cómoda la llegada a la capital. Así que en La Mesa escribo el último mail a Rafael, la persona que nos acogerá en Bogotá, anunciando nuestra llegada al día siguiente y continuamos nuestra lenta ascensión.

Con una simpatica familia en Potosí.

Paramos repetidas veces a descansar y en una de ellas coincidimos con dos ciclistas de Cali que viajan hacia la capital, con ellos compartimos charla, refrescos y unos pocos km en la ruta. En el último lugar que paramos a descansar la señora del restaurante a pie de carretera nos ofrece lugar para montar la tienda, pero Pablo después de ver el lugar donde debemos acampar sugiere seguir a probar suerte más adelante.

La carretera ya muy cerca.

Tan solo un km más adelante preguntamos en la primera casa y negocio de arepas, tortas de maíz molido, si podemos montar las tiendas para pasar la noche frente a su casa.

La hija de Amparo desgranando maiz para las arepas.

Amparo, la dueña no lo duda un instante y nos dice que sin problemas, así de fácil. Al momento nos ofrece ducha para asearnos, y en unos instantes somos uno más de la familia, charlando con ella y sus hijos, y saboreando arepas y café, que más se puede pedir.

Deliciosos mangos frescos.

Después de pasar noche cada uno en su respectiva tienda, Amparo nos despierta temprano con una taza de tinto y nos dice que ella tiene que ir a ordeñar las vacas y que nosotros hagamos la nuestra, así que desmontamos campamento, desayunamos y a la ruta temprano, pues debemos subir hasta los 2800m y queremos llegar a Bogotá antes del mediodía.

Dedicada al gran Carlos Mosquera.

Recorro muchos km acompañado por viejitos ciclistas de la capital que vienen aquí para hacer su entreno diario en bicicleta, eso hace mucho más ameno el ascenso. Cuando nos damos cuenta estamos en el vertedero de la ciudad y de ahí un pequeño descenso hasta el altiplano donde está ubicada la capital.

En los últimos km el tráfico es intenso y hay que conducir con mucha atención. Utilizo el PPS, para pregunta y sigue, para orientarme, y es así como entramos fácilmente por el oeste de Bogotá. Ya solo nos queda sortear el agobiante tráfico de los últimos km y con suerte como siempre llegamos a la dirección de Rafael.

Pablo y yo, con Nelson y Polo, dos ciclistas de Cali.

Al poco tiempo llega Rafael, nos da la bienvenida a su casa y nos presenta a su familia, por unos días este desconocido, amigo de amigos, nos acogerá en su hogar y nos guiará por la ciudad de Bogotá.

Subiendo a Bogotá.

DE ECUADOR A COLOMBIA PASADO POR AGUA.

DE ECUADOR A COLOMBIA PASADO POR AGUA. TUMBACO-PITALITO. 12 de Julio de 2012.-

Los días pasados en la casa de ciclistas de Santiago han estado geniales. Han roto la soledad de ciclar en solitario los últimos días. En la casa hemos compartido anécdotas, mapas, comidas y todo de lo que disfrutan los ciclistas viajeros. Han sido momentos de risas, emociones y cariño, mucho cariño. Santiago lleva 20 años acogiendo viajeros y es una fuente inagotable de historias ciclistas.

Despedida en casa de Santiago.

Allí he conocido a ciclistas de diferentes nacionalidades, colombianos, suizos, alemanes y hasta un catalán, Nando Padrós(www.gambada.com), el lleva 7 años en la ruta, y además de un buen tipo, es una fuente de experiencia infinita.

Quito.

Me despido de ellos después de cinco días de descanso con un cúmulo de emociones. Vuelvo a saltar a la carretera en solitario y delante me esperan, un puerto de más de 4000metros, y un largo descenso hacia la selva. Con la duda de cómo responderán mis rodillas empiezo lo que será el ascenso más largo hasta el momento.

Quito desde la torre de la catedral.

Con la moral intacta supero los primeros metros, pero nada más empiezo a ganar altura la lluvia hace su aparición, y ya me acompañará hasta la cima, donde sumada al viento, me hiela hasta los pensamientos. Las últimas rampas son duras y con la altura tengo el corazón en la boca.

En casa de Santiago

Por desgracia al coronar no tengo vistas al volcán Antisana, según Nando el mas lindo de todo Ecuador, aún así foto de rigor, a abrigarse y para abajo. Decido adelantar km, y ahora ya cuesta abajo me dirijo a Baeza bajo la lluvia.

Mi despedida en casa de Santiago.

Llegué con el traje de lluvia y con el mismo traje me pongo en marcha a la mañana siguiente pues la lluvia no me da tregua. Me da lástima pues no me deja ver lo que intuyo un paisaje hermoso. Hoy la etapa es bastante rompepiernas y el único entretenimiento es ver los diferentes campamentos chinos que en breve pretenden hacerle la vida imposible al río, así que decido no perderme la cascada de San Rafael, pues en breve pasará a mejor vida.

Después de regatear el precio decido quedarme en un hospedaje junto al camino a la cascada. Sin quitarme el traje de ciclista, ni el de lluvia, me dirijo a la cascada. Desciendo por un hermoso camino entre la selva hacia la misma. Los entretenimientos son muchos, mariposas transparentes, plantas extrañas y aves hermosas, pura diversión.

La virgen de Papallacta, 4050 mt.

Cuando llego a la cascada, todavía queda algún pedacito azul en el cielo, el espectáculo es impresionante, todo el cauce de tremendo río, encajonado en unos pocos metros y en una caída de un centenar de metros, toda esa energía para mi solo. A los pocos minutos empieza a diluviar, pero aún así decido sentarme en un banco a contemplar el espectáculo aprovechando que voy vestido para la ocasión.

A la mañana siguiente el mismo panorama, lluvia y más lluvia, además las primeras rampas en subida quitan el hipo. A los pocos km paso junto al Volcán Reventador , imagino debe estar por ahí. Por lo menos he visto fotos y es un volcán en erupción precioso.

Paso entre un conjunto de casas donde se que mi amigo Nando pasó 52 horas viendo llover y pienso que prefiero pedalear bajo la lluvia, menudo embole.

Empiezo un largo descenso bajo intensa lluvia y pienso en lo acertado de cambiar las pastillas de freno la noche anterior. He gastado más en 2 días que en el resto del viaje, bajo la lluvia la goma se convierte en plastelina. En la bajada me encuentro una pareja franco-china que recorre África y América en tandem. Bajo la lluvia intercambiamos unas pocas palabras y nuestros e-mails. Unos días mas tarde me enterarí que ese día decidieron subirse a un camión para sortear la lluvia y las subidas, sin duda un día duro para ellos también.

Me aproximo a Lago Agrio, la última ciudad de Ecuador antes de la frontera, ahora sin lluvia y acariciado por el calor, bendito calor, ya me cansaré de el, pero por ahora y después de un mes de frío, el cuerpo me lo pide. En Lago Agrio decido darme un descanso para prepararme para el cruce de la frontera pues me esperan días duros en la ruta. Es en los días de descanso donde la soledad se hace más presente, aún soy novato en esto, pero me da que prefiero la compañía.

La cascada de San Rafael.

Decido sellar el pasaporte del lado Ecuatoriano un día antes de atravesar la frontera con la intención de poder pasar muy temprano en la mañana. Arranco al día siguiente cuando aún quedan borrachos de la noche del viernes tirados en la calle. El camino es plano y fácil hasta la frontera, es al cruzar el puente y entrar a Colombia que se acaba el asfalto.

El agente de inmigración me mira el pasaporte y se da cuenta que está sellado del día anterior, hay que pasar el mismo día, por esta vez le vamos a colaborar, me dice, así que por suerte entro a Colombia sin problema.

En los primeros km ya me doy cuenta del carácter abierto de la gente, todo el mundo me saluda, algunos me paran en la ruta para preguntar. La presencia militar es notable, fue esta zona de las FARC no mucho tiempo atrás, pero son demasiados los intereses, estamos en zona de petróleo y el tema está tranquilo durante el día.

Paseando sobre el oleoducto.

En un puesto militar me dan el alto y no las tengo todas pues van fuertemente armados, pero me tranquilizo cuando veo que me hacen las mismas preguntas que el resto de la gente, a donde vas, de donde vienes, y solo?, etc. La carretera está en obras y me hago una idea de la que me espera al día siguiente, la carretera es como el lecho de un río, lleno de guijarros incursados en la tierra, un infierno para el culo y las articulaciones.

Y olé.

Llego temprano a La Hormiga, primer pueblo en Colombia, así que me dedico a descansar y tomarle el pulso al nuevo país.

Lago Agrio.

Como siempre que afronto una etapa dura, me levanto muy temprano, me pongo en marcha con la primera claridad del día. A los pocos km empieza la lluvia, va a ser un día complicado, me esperan unas cuantas horas de sube y bajas, barro y además rebotando sobre la bicicleta. Me lo tomo con toda la filosofía que puedo, el camino es duro hasta para motos y coches. Lo complicado del camino hace que lleve la misma velocidad que algunos camiones cargados de petróleo.

Paro a descansar y en una casa me dicen que hay otro ciclista delante de mí, quizás encuentre compañía. Los últimos km de tierra son un infierno, al principio sufría por que se rompiera alguna parte de la bici, pero ahora sufro por mi cuerpo, estoy molido.

Un poco de ludopatía al cambiar de país.

Por fin llego a Sta. Ana, a donde después de 70km de infierno llega el asfalto. Mientras busco un lugar donde comer algo me aborda el ciclista anunciado, así que le acompaño y comemos algo mientras hacemos las presentaciones. El es Pablo, un ciclista argentino que se subió a la bicicleta en Cuzco junto a una chica peruana.

Mucha afición al billar.

Lleva dos años de viaje, aunque no demasiados km sobre la bici. Viaja a su manera, con una bici de 150USD y dos mochilas como alforjas, viaja despacio y prácticamente sin dinero, viviendo de la generosidad de la gente sudamericana, que es mucha, a pesar de no tener demasiado.

Un infienno.

El está un poco indeciso, no sabe si volver a Quito a trabajar para poder volver a Argentina, o seguir por Colombia, Venezuela y Brasil, lo que le llevaría un año para volver a casa.

Compañeros de lluvia y baches, pero el en moto.

Decidimos seguir juntos a ver que tal. En Pto. Caicedo le propongo pedir lugar para dormir en los bomberos. La precariedad de los bomberos voluntarios en estos pueblitos es increíble, camiones de más de 30 años de antigüedad, y además en parte sufragado con sus propios recursos.

Ellos acogieron a Pablo por una noche.

Nos ponemos en la carretera temprano, debemos intentar adaptar nuestras maneras de viajar. Disfruto del regalo de la compañía y de un día sin lluvia a pesar de las nubes. Llegamos temprano a Mocoa, una ciudad con mucha vida, y nos dirigimos al mercado para comer. Pablo pregunta aquí y allá hasta que encuentra lo más barato.

Acabamos de comer y Pablo me dice que espere, que el va a pedir comida en el mercado para la cena, hemos quedado que por un día lo vamos a hacer a su manera para buscar lugar para dormir, por que no?,  seguro que aprendo algo. Llega cargado de fruta y verdura, yo compro unos huevos y salimos de la ciudad para buscar un lugar. Preguntamos en varias casas en el camino sin tener resultado, hasta que a la 4ª o 5ª nos dicen que si, además tiene un lugar para cocinar a leña, pues no llevamos fogoncillo.

Pusieron la señal 50km demasiado tarde.

La familia es encantadora y pasamos lo que queda de tarde charlando con el papá y los nenes. Al caer la noche Pablo cocina una sopa a la leña, montamos las tiendas y a descansar.

Como mis amigos, jugando dinero al parchís.

A la mañana regojo mis cosas mientras Pablo aún duerme. El lleva otro ritmo, se despierta, enciende fuego y prepara comida para el día, que si hiervo patatas, ahora una sopita con el caldo, parece que va para largo, así que al cabo de un rato le digo que yo me voy, que nos vemos más adelante. Nos despedimos con un abrazo por si acaso, espero nos volvamos a ver en el camino.

Pablo inchando la rueda.

La lluvia, mi odiada compañera estos últimos días vuelve a hacer presencia con las primeras subidas, lo que convierte el día en una nueva pesadilla, subidas interminables  mojado por dentro y por fuera, solo pienso en llegar al pueblo y ponerme ropa seca para entrar en calor, estoy mojado como un pollo. Llego a San Juan de Villalobos con la moral tocada. En el pueblo solo hay un lugar para hospedarse y el lugar tiene tela, aunque eso no es problema para mí. A pesar de lo cutre del lugar me doy la primera ducha caliente en una semana.

Pablo cocinando con la família de acogida.

Paso la tarde acompañado de Sandra, la niña de 9 años hija de la dueña del hospedaje, que me acompaña a las compras, Internet, etc. Tengo una nueva amiga por un día, vemos telenovela y hasta una serie de Pablo Escobar. Por suerte todos los dias tienen algo lindo a pesar de lo duro de las condiciones.

La despedida con Pablo.

Aquí llueve tanto y hay tanta humedad que no se seca ni el chubasquero, ni que hablar el culote, así que Lucero, la dueña, me aconseja ponerlo detrás de la nevera para que se seque, aún así me lo pongo húmedo al día siguiente, que se le va a hacer…

De que me suena, por lo menos aquí lo avisan.

Amanece con una ligera llovizna y me resisto a ponerme el traje de lluvia, optimista yo, iluso de mi. Al rato me rindo a la evidencia y ale, a vestirme de capitán pescanova un día más. Ahora ya has los huevos de tanta lluvia, ya no tiene gracia, descargo mi rabia con los perros que me persiguen ladrando, si pillo uno…

Que no digan que no hemos avisado.

La única alegría de la mañana me la llevo cuando veo un pelotón ciclista delante en una subida, poco a poco les doy alcance y les pregunto en broma si es el Tour de France, se ríen. Resultan ser mineros de oro que se dirigen a la quebrada donde trabajan.

Con Lucero y su hija Sandra, bellas personas.

Todo son bromas y risas, pedaleamos un rato juntos y antes de despedirme los hago formar y hacemos una foto de despedida, la verdad que me alegraron la mañana, aunque llego empapado y pelado de frío al collado, donde en un puesto militar abandonado me abrigo y como algo. Solo pienso en llegar al hotel, dulce hotel.

Con el pelotón minero.

Ahora me toca descansar y visitar el parque arqueológico de San Agustín, para después seguir al norte, hacia Bogotá, ya seco las cosas se ven de otra manera…

Pura alegría.

LA CORDILLERA ECUATORIANA.-

LA CORDILLERA ECUATORIANA. CUENCA-QUITO. 2 de Julio de 2012.-

Llegó el momento de saltar a la carretera para dirigirme al norte, ahora sí en solitario, sin tener a Adrí esperando unos días más allá.

Después de pasar 5 días en Cuenca disfrutando de la hermosa ciudad y aprovechando nuestros últimos días juntos, nos despedimos emocionados y con lágrimas en los ojos. A pesar de hacer cada uno lo que con el corazón ha decidido es un momento triste, nos separamos después de compartirlo todo 24 horas al día durante más de 6 meses. Se separan los caminos pero no los corazones.

La salida de la ciudad me tiene entretenido las primeras horas en solitario pues debo estar muy atento a los coches y la dirección a tomar, no quiero perderme ya el primer día.

Una vez dejo de estar pendiente del tráfico y la ruta, afloran un cúmulo de sentimientos y la olla de las emociones empieza a hervir. Estoy en los inicios de mi viaje en solitario y debo aprender muchas cosas, entre otras cosas a convivir con mi soledad y superar la ausencia de Adriana.

A pesar de ser una etapa larga y con desnivel llego a mediodía a Cañar, una ciudad mediana sin demasiados atractivos, busco un hostal barato y no tengo demasiada suerte, si con el precio pero no con la tranquilidad, pues tengo de vecinos una comunidad amante de la salsa y la Cumbia, benditos tapones para dormir.

Como otras mañanas en la altura amanece cubierto de niebla y con frío, así que toca abrigarse en las bajadas. Paso por diferentes pueblitos y me alegra sacarle una sonrisa a las personas que me cruzo en la ruta. Algunas en bicicleta me acompañan por un rato y hacen preguntas, son pura curiosidad.

Cuando llego a Chunchi estoy indeciso entre ir a buscar lugar para pasar la noche en los bomberos o en un hotel, paso por delante de los bomberos y el instinto me dice que hoy será en el hotel, así que después de mucho regatear consigo que Irene, la dueña, me haga buen precio. Ella es muy simpática y enseguida congeniamos. Dedico la tarde a descansar, pasear y ver un partido de voleibol, el deporte más popular por estos lugares.

Al siguiente día tengo prevista una etapa corta y no demasiado exigente hasta Alausí, me acompaña un día espectacular y los paisajes no lo son menos, pueblos a vista de pájaro y carreteras sinuosas. Las montañas parecen un colage de infinitos verdes de los diferentes cultivos. Llego al destino demasiado pronto a la mañana y decido avanzar hasta el próximo pueblo a pesar de las fuertes pendientes que preveo me esperan. Las pendientes son peor de lo que imagino, son no más de 8km pero después de 2-3km de rampas fuertes debo parar para recuperar el aliento, y en el último kilómetro decido hacerlo a pie pues la máquina no da para más.

Arriba me espera un ancho y fértil valle, y como no un agradable viento en contra. Descanso tomando una coca y charlando con los lugareños en un cruce de carreteras, antes de continuar mi lucha contra el viento para llegar a Guamote, lo que resulta ser un sucio y polvoriento pueblo con una vida indígena muy activa. Después de mucho preguntar doy con el único hotel del pueblo, donde me espera el dueño al calor de una chimenea. Estoy exhausto, hoy fue un día realmente duro, me duele hasta el último músculo pero estoy feliz.

La población aquí es mayoritariamente indígena a diferencia de otras poblaciones. Me dedico a conocer el pueblo, hacer mis compras y como no a ver mi partidito de volei.

Al día siguiente lo que debería ser una tranquila y cómoda etapa se convierte en un suplicio pues amanezco con dolor de rodillas y después de los 2 primeros kilómetros empieza a llover, lo que sumado al frío hace mella en la moral de la tropa. En estas condiciones no disfruto demasiado hasta llegar a Cajabamba donde comienza la bajada. Ahora sí, dejarse caer hasta Riobamba.

Riobamba es una ciudad de unos 200000 habitantes al fondo del valle. Me dirijo hacia el centro y el bullicio es considerable, por lo que decido ir en busca del parque de bomberos, por suerte está cerca del centro y no me ponen problema para alojarme, es más además de ofrecerme cama, me ofrecen comida y cena, que más puedo pedir.

Partidito de volei…

Paso ratos conociendo la ciudad, con bonitos edificios y plazas además de bulliciosos mercados. También comparto ratos conversando y bromeando con los bomberos y cocineros, si, en este parque tienen cocineros, todo un lujo. A veces me siento avergonzado por el buen trato, pues pienso como serían tratados ellos en mi país, si estuvieran en mi misma situación. Decido descansar un día entero en Riobamba para darle un poco de tregua a mi rodilla, ellos no ponen ningún problema.

Arranco después del día de descanso en dirección a Ambato, las sensaciones en las rodillas no son muy buenas, sobre todo cuando empiezan las siempre presentes subidas de la cordillera ecuatoriana. A los pocos km vuelve a hacer presencia la lluvia, así que a taparse toca, aunque de poco sirve pues si no me mojo por fuera me mojo por dentro, lo que sumado a la altura próxima a los 3600m hace que uno desee estar a  cubierto y calentito.

Con los cocineros del parque de bomberos de Riobamba.

Llego a Ambato, ahora si una gran ciudad ecuatoriana, hacia mediodía y pelado de frío, por suerte encuentro una oficina de turismo que me ahorra el trabajo de andar de hotel en hotel preguntando precios y mirando habitaciones, pues la chica llama a bastantes hoteles y ya hacemos una buena criba, al final acabo en un buen lugar pero ruidoso. La ciudad no tiene mucho pero disfruto de pasear por el mercado y saborear un delicioso plato típico de comida, aunque no se que tendrá que decir mi colesterol…

Con los bomberos de Riobamba.

En Ambato llamo a Santiago, el tiene una casa de ciclistas en Tumbaco, cerca de Quito, para avisar de mi llegada y me explique como llegar a su casa. Después de las indicaciones me sugiere que puedo hacer escala en Lasso, aunque no sabe si hay lugar donde dormir, me las tendré que apañar.

Emprendo marcha al principio con dolor en las rodillas, ahora ya parece lo habitual hasta que se calientan. Antes de llegar a Lacatunga pregunto si en Lasso hay bomberos, nadie parece saber hasta que doy con alguien que me responde que si. El tráfico es más intenso pues estamos a poco más de 100km de Quito y a la llegada a Lasso el flujo es tan intenso que me dificulta cruzar al otro lado de la carretera.

A comeeeeeerrrrrrr…Mercado de Ambato

Lasso no es más que un pueblo de paso en medio de la carretera, unas tienditas y cuatro puestos de comida. A pesar de todo tiene un pequeño cuartel de bomberos donde no encuentro a nadie cuando llego, por suerte Juan, un guardia jurado que trabaja junto al parque, me dice que han salido y pronto volverán.

Efectivamente al cabo de unas horas aparecen el sargento y dos bomberos, y por supuesto no ponen ningún problema en que pase noche en el cuartel, los chicos son super amables y compartimos charla y risas.

Lo que se dejo ver el Cotopaxi.

A la mañana emprendo temprano la subida con la ilusión de llegar a la casa de ciclistas a pesar del frío. Esta mañana las rodillas están más calmadas y se agradece. Una vez coronado el puerto me esperan más de 40Km de pura bajada a más de 70km/h con viento a favor.

Los bomberos de Lasso.

Ya solo me queda seguir las instrucciones de Santiago y preguntar unas 200 veces, pero al fin llego a la casa de ciclistas, estoy en casa.

Y ahora la bajada.

UNA BONITA DESPEDIDA.-

UNA BONITA DESPEDIDA. IGUAZÚ-CUENCA(ECUADOR). 17 de Junio de 2012.-

Después de descansar unos días en Wanda, visitamos las cataratas del lado brasilero, con una vista panorámica espectacular, gallina de piel, es fácil emocionarse ante tanta belleza.

Las cataratas desde Brasil.

Realizamos los últimos km en bicicleta hasta Iguazú, y a pesar de conocer el camino, por haberlo recorrido en bus, no tiene nada que ve, en bici cambia el paisaje, se sienten los olores, las mariposas revolotean a tu alrededor, todo cobra intensidad.

En estos pocos km es increíble la cantidad de mariposas que hay, y además no se donde, pero perdieron la timidez hace ya tiempo.

Puerto Iguazú es una ciudad con aspecto de pueblo a pesar de los miles de visitantes que recibe. Aquí vamos a pasar casi una semana, descansando y recorriendo los alrededores.

Visitamos ahora las cataratas desde el lado argentino, más desde el interior. Desde este lado hay más para recorrer, par ver las cataratas desde diferentes ángulos, el espectáculo es maravilloso, y la guinda del pastel la Garganta del Diablo, una caída de agua impresionante, vista desde pocos metros de distancia. Otra imagen para guardar en la memoria, junto a otras pocas que al recordarlas se te ponen los pelos de punta, me encanta coleccionar esas sensaciones, aunque la colección sea pequeña.

Otro de los días visitamos Ciudad del Este en Paraguay, el Andorra a lo bestia para  argentinos y brasileños. Nada mas atravesar la frontera te ves rodeado de miles de tiendas, galerías comerciales, puestitos de venta de todo tipo de mercancías y comidas.

A pesar del caos, nos gusta toda esa vida y movimiento. En este laberinto puedes encontrar de todo a precios increíbles, es un hervidero de gente. A los edificios sabes por donde entras, pero no por donde vas a salir pues lo más fácil es perderse.

Garganta del Diablo desde el lado Argentino.

Nosotros compramos dos e-books por 20 dólares cada uno, y si funcionan ya es la leche. No tuvimos la necesidad, pero los mismos vendedores te ofrecen pasar la frontera, muy fácil, una llamada a la persona correcta en la aduana y le dice al taxista de turno por que carril debe pasar la aduana y por quien preguntar y listo.

Puro caos en Ciudad del Este.

Aprovecho estos días para llevar la bici al mecánico, pues la dirección está jodida desde hace tiempo. El mecánico me dice que si, que puede cambiar la dirección, pasa de aquí a dos horas me dice, y dos horas y dos euros después tengo la dirección nueva, bueno nueva no se…Cuanto durará?

Con Guada en el aeropuerto de Buenos Aires.

Otro entretenimiento es buscar cartones para embalar las bicicletas para el avión, pues en unos días volamos a Lima. Como no encontramos las cajas ya montadas como otras veces, nos toca hacer de trapero, recogiendo cartones aquí y allá para después dedicarnos al corta y pega cartonero, el resultado…mas o menos.

En Lima también hay fabelas…

En el hostel de Iguazú conocemos varios viajeros, pero compartimos charlas sobretodo con Sam, un simpático australiano de 72 años que lleva 25 viajando, todo un personaje.

En el aeropuerto de Iguazú, primer problemilla con el equipaje, es un vuelo doméstico y excedemos en 50 kg el peso permitido, ah no lo sabía, como puede ser…, viajamos con ustedes precisamente para no tener problema…, después de llorar un poco, todo queda en pagar 50 dólares y nos asegura que con esos no tendremos más problema…No, si no damos con el único soplapollas de Aerolíneas Argentinas en Buenos Aires.

Pues mala suerte…, cuando facturamos el equipaje de B. As. a Lima el tipo que nos atiende, más papista que el papa, se escandaliza de cómo solo nos han cobrado 50 dólares cuando deberíamos haber pagado como mínimo 250.

Frontera Perú-Ecuador.

A, no, no, no, debo habla con la supervisora y marcarme unos puntos, además de joder a mi compañero de Iguazú. En fin después de mucho discutir, y montar el numerito, a pagar toca. Odio la combinación avión-bicicleta.

Cervecita en Macará.

En el vuelo a Lima debemos hacer escala en B. As. Donde aprovecharemos para vernos con Guada, una amida argentina, que después de 10 años en España decidió regresar con su familia. Guada es un sol, nos vino a buscar al aeropuerto local con un amigo en una furgoneta tipo C15 para llevarnos al aeropuerto internacional, con lo cual tuvimos que hacer malabares para entrar las cajas, equipaje y 4 personas. Gracias Guada por ser así, y mucha suerte en tu nueva etapa.

Primer día en Ecuador.

Llegamos a Lima un sábado a la noche y el movimiento es increíble. Dedicamos los días en Lima a pasear y buscar información de las diferentes opciones que tenemos. No hay mucha suerte con las casas de ciclistas en Lima, en una nos dice que esos días se va de la ciudad, y en la otra la dirección está mal. Disfrutamos de los paseos por Miraflores, vemos un partido de fútbol Perú- Colombia en un ambiente festivo, lástima que perdieron. Nos deleitamos con la comida peruana, riquísima y barata, y damos paseos por el centro.

Nos cuesta mucho conseguir información de la ruta que queríamos hacer, pero al final doy con una altimetría del puerto y es demasiado para mi, sube de la costa hasta 4200 metros y con pendientes de hasta el 8%, sube demasiado rápido como para aclimatarme bien, además no he conseguido dar con ningún ciclista en Internet que haya hecho la misma ruta. Si además añadimos que Junio y Julio son los meses más fríos, me da mucho respeto y decidimos ir en bus hasta Ecuador y allí empezar ruta, Bolivia y Perú deberán quedar para otro momento. Estamos pocos días en Perú, pero la gente nos trata muy bien, nos quedamos con las ganas, otra vez será.

Pasamos la frontera a Ecuador sin demasiados problemas, aunque no será la primera vez  que piensen que en las cajas llevamos unas teles de plasma para la mansión. Entramos a Ecuador por Macará, un pueblo muy lindo rodeado de montañas, donde descasaremos por un día antes de emprender ruta. El ambiente del pueblo es tranquilo aunque con mucha vida. Nos paseamos por sus calles y mi belleza picasiana despierta algunos piropos ¿?

Catacocha

A la mañana siguiente arrancamos con las bicis, y la primera en la frente. Poca broma con las subidas, calculo pendientes del 10-11%. Pedaleamos entre niebla hasta llegar al primer collado. A Adriana se le atragantan las subidas, y definitivamente decide que no quiere seguir mas haciendo esto.

Después de comer y ante la siguiente subida me dice que no puede más, que paremos a una camioneta que nos lleve, me pide que vayamos los dos en camioneta hasta el siguiente pueblo y que allí siga yo solo si quiero. Tenemos suerte y la primera camioneta que pasa nos lleva hasta Catacocha a toda ostia. Nosotros vamos atrás con las bicis y parece entre una atracción de feria y un rally camicaze. Por suerte llegamos sanos y salvos al pueblo.

Catacocha es un lindo pueblo de la sierra, nos encanta pasear por estos pueblitos. Para seguir con nuestra persecución musical esa noche celebran la elección de la miss del pueblo, con la fantástica actuación de la orquesta no seque de Venezuela. O sea, mezcla de cumbia, bachata y música máquina hasta las 2 de la mañana.

El que no tiene trabajo es por que no quiere…

Con Adriana decidimos que ella irá en autobús hasta Loja, 2 días en bici, y ella irá en autobús. A la mañana siguiente arranco solo en dirección a Catamayo, el siguiente pueblo, con un cúmulo de emociones en el cuerpo, un poco raro todo. Cuando empiezo el viento es un poco fuerte, pero al cabo de dos horas me hace bajar de la bici en un par de ocasiones, oh, oh. Por suerte al estar rodeado de montañas en algunos momentos avanzo protegido. Varias veces tengo que frenar la bici en el plano, si no quiero se vaya hacia atrás, pero aún es peor cuando paso el último collado y debe empezar la bajada. No me lo puedo creer, no puedo empezar a bajar. Es cuando aflojan las ráfagas de viento que puedo empezar a bajar. Pendientes del 5-6% en bajada y a 8 Km/h dando pedal, sencillamente increíble. Poco a poco avanzo en el descenso y el viento me da una tregua para poder llegar a Catamayo.

Loja.

Buscar donde alojarme, duchita fría de hotel barato y a comer. Este primer día solo, las sensaciones son extrañas, me falta algo, son muchos meses siempre acompañado. Me dedico a pasear y leer, y prontito a la cama, pues al día siguiente me espera una buena subida.

El centro colonial de Loja.

Me subo a la bici con los primeros rayos de sol y durante las próximas 3h y media no paro de ascender. El viento me castiga a medida que voy subiendo, son varias las veces que me debo bajar de la bici para no caerme. Justo cuando llego al collado encuentro una parada de autobús y decido refugiarme para comer y abrigarme. El viento es realmente fuerte y debo sortear el collado bajado de la bicicleta. A medida que bajo el viento se hace mas soportable y acabo descendiendo cómodamente hasta Loja, donde Adriana me espera en el Hotel.

Loja es una ciudad grande a 2200mts de altura y con un centro colonial muy bonito. Dedicamos el día de descanso a comer, pasear y llevar la bici al doctor, pues la dirección china que me pusieron en Iguazú se ha aflojado una vez más. Después de un merecido día de descanso parto en solitario en dirección a Cuenca, la siguiente ciudad importante, donde deberé decidir si me vuelvo a Mataró con Adriana o sigo en solitario, y donde ella me estará esperando.

Salgo de Loja en dirección a Cuenca, siguiendo las señales y preguntando a cada rato, hasta que empiezo a sospechar que no voy bien, pues estoy en una pista de tierra y el desnivel no coincide con el perfil conseguido en Internet. Vuelvo a preguntar y me dicen que si, que ese camino va a Cuenca, pero por el camino antiguo, así que…, media vuelta, no la liemos ya el primer día. Me toca cortar camino por una pista de tierra en subida para dar con la carretera nueva.

Atardecer en la plaza de Saraguro.

La jornada es tranquila a pesar de ser durilla, pues son bastantes km y con un desnivel considerable, más 1700m de subida. Es pasado mediodía que llego al pueblo de Saraguro, un lindo pueblo de montaña de aspecto colonial. La mayoría de gente viste a la manera tradicional, las mujeres con falda plisada, poncho y bombín, los hombres con coleta trenzada, bombín y pantalones hasta las rodillas. Dedico la tarde a comprar la comida del día siguiente, pasear y hacer fotografías. Es un placer sentarse en la plaza a ver pasar la vida de estas gentes. Me acuesto temprano a pesar de ser el día siguiente de pedaleo no muy exigente, oseasé 37 Km y 1000mt de desnivel de subida. Me siendo cómodo levantándome antes del amanecer para arrancar con los primeros rayos de sol, el ambiente es fresco y agradable.

Cuando me dispongo a iniciar el descenso me adelanta Adri en el autobús, nos saludamos efusivamente y nos mandamos besos, muchos besos. Sentimientos a flor de piel.

Acabo el descenso y en el momento de desabrigarme me tiro uno con cola, oh, oh, pienso…diarrea, no puede ser, y mañana me espera el tute de mi vida. Sigo adelante y llego al cruce de entrada al pueblo donde hay varios restaurantes, pregunto si hay hotel en el Pueblo y me dicen que no, que solo pensión, pero que allá cerca del cruce hay un hotel. Decido subir hasta el pueblo, más subidita, pregunto por la pensión pues necesito un lavabo, pero quien dijo que iba a ser fácil… Cuando llego a la pensión no está la dueña, así que a esperar. Me dedico a conversar con un lugareño hasta que aparece la señora, subo a ver la pensión y…la habitación de talego, 4 paredes y colchón pelao, pero además para llegar al lavabo hay que subir dos pisos, salir a la terraza, etc. O sea va a ser que no, pues si tengo diarrea, más que descansar voy a estar haciendo una gyncana.

Vistas desde el Hotel de Oña.

Pregunto a unas chicas en la calle por el hotel, ellas son estudiantes de Loja y andan haciendo un estudio sobre el agua en la zona. Me dicen que el dueño no esta y que hay que llamar por teléfono, les digo que no tengo teléfono y se ofrecen a acompañarme y llamar ellas. Las sigo con mi bici hasta el hotel, al final consiguen contactar con el dueño, y al cabo de unos minutos aparece Antonio en su camioneta de hace 25 años.

Surrealista, la bici dormirá entre ataudes…Descanse en paz.

Por ahora soy el único inquilino del único hotel. Por fin llego al lavabo para comprobar los daños colaterales, parece que no es para tanto, con un poco de suerte me libro.

Antonio cortando caña de azucar.

Después de comer me tiro a descasar, pues falta me va ha hacer mañana. Decido ir al pueblo haciendo dedo, pues no pienso comerme de nuevo la subida en bici. Cuando salgo del hotel me encuentro a Antonio y se ofrece a llevarme, me comenta que tiene un terreno donde planta cosas. Me pregunta si tengo prisa, le digo que no y se ofrece a enseñármelo. Me dice que tiene que cortar caña de azúcar y le digo que si quiere le ayudo, no se hable más, manos a la obra. Acabo un poco reventado de cargar cañitas, pero disfruto de la conversación con Antonio, mucho que aprender de sus 70 años. El cambió una vida de comercial, por una vida sencilla en el campo, el duerme cuando tiene sueño, trabaja un poco para mantener la salud y la economía pero sin pasarse. Tiene 12 hijos, 5 con su mujer actual, una joven de 45 años.

Dedicada a mi amigo Benigno Bueno.

Después del trabajo le digo que me deje en el pueblo pues debo comprar comida y conectarme a Internet. A la noche cuando decido ir a cenar, Antonio se ofrece a ir conmigo, cenamos juntos y continuamos la charla, el decide invitarme a cenar como pago por el trabajo prestado, me parece justo…

Catedral de Cuenca.

Me despido de Antonio al amanecer y emprendo ruta con un cielo que descarga lluvia en el horizonte hacia donde me dirijo, si el tiempo me lo permite tengo pensado llegar a Cuenca, calculo son unos 110Km, aunque con un desnivel que quita el hipo. El primer objetivo es superar los primeros 1100metros seguidos de desnivel, a partir de ahí la cosa suaviza a pesar de seguir subiendo. Son también momentos de reflexión, de sentimientos, por un lado Adriana, se que la quiero mucho, y por otro lo que estoy haciendo, se que quiero hacer esto, subir montañas, conocer gente, pueblos, estoy emocionado.

Llego al primer collado y mientras me abrigo charlo con unos trabajadores que arreglan la carretera, por suerte voy sorteando la lluvia, me rodea por todos lados pero yo me voy librando. Emprendo unos km de bajada y cuando necesito desabrigarme con la siguiente subida me doy cuenta de que me dejé el petate abierto y he perdido la comida por el camino, si fuera otra cosa aún, pero la comida la necesito, así que vuelta a subir a buscar la comida, por suerte cuando llego solo hay un plátano chafado, podría ser peor.

El ambiente es fresco a partir de los 3000mts, además ahora me llueve a ratos, y es a partir de 3300 que empieza el viento y la niebla, aún así estoy animado, pues ya he superado lo peor, es cuestión de aguantar. Cuando ya solo me quedan 10km hasta el punto mas alto me encuentro con Bob, un ciclista americano que viene desde el Ártico en Alaska descendiendo en bicicleta, es el primero en 3 meses y el encuentro es emocionante, intercambiamos información, correos y seguimos pues viene pelado de frío. Entre otros datos me dice que antes de llegar a la cima hay un restaurante barato donde comer, así que no me lo pienso, sopa calentita, te y comida, que más se puede pedir…

Me abrigo bien para el descenso, el momento esperado todo el día, me esperan aún 40km hasta Cuenca, así que disfruto de la bajada. Los últimos Km hasta Cuenca son duros, pues voy cansado después de más de 7 horas de pedaleo, además la ciudad es grande y el hotel donde supuestamente está Adriana está en la otra punta. Después de  8 horas, 118Km y 2100mts de desnivel llego al hotel, y cual es mi sorpresa cuando el chico del hotel me dice que Adriana se ha ido, que su marido tubo un percance y se tubo que ir. Por suerte el chico me deja mirar el facebook en su móvil y veo la nueva dirección de Adriana, lo que me faltaba. Por fin llego al hotel donde está alojada Adriana y me explica que la dueña del hotel anterior le quería cobrar el doble de lo acordado.

El perfil de la ruta en Ecuador.

Pensamos pasar 5 días en Cuenca, dándonos un pequeño homenaje pues Adriana ha decidido volver a Mataró y yo he decidido seguir ruta por unos meses, si todo va bien…

MISIONES 100%.-

 

MISIONES 100%. STO. TOMÉ-WANDA. 25 de Mayo de 2012.-

Hemos pasado lindos días con amigos en Sto. Tomé, compartiendo guisos de mandioca, tortillas de patata y ferné con cola. Hemos recorrido los alrededores de la ciudad, disfrutando momentos de amistad.

De paquete por Santo Tomé.

Después del descanso decidimos arrancar temprano a la mañana para no agarrar el calor de estos días, pero llevo unos días comprobando que la dirección de la bici no funciona del todo bien y a propuesta de Carlos decido llevarla a un mecánico amigo suyo antes de partir.

Es un taller de barrio, con lo que eso supone, un poco de desorden y un poco precario. Además el mecánico, Carlos, por su físico debe hacer siglos no sube a una bici, es un tipo exageradamente calmado y tranquilo, ante lo que pienso que la cosa se puede alargar, pero nada que ver, el tipo es un profesional y los trata todo en exquisito cariño. La dirección está tocada y la pista marcada, solo puede volver a engrasar y montar. Me dice que aguantará un poco más, pero debo buscar recambio al llegar a Foz de Iguazú o en Ciudad del Este. El tipo no me cobra nada, buena onda en Sto. Tomé.

Despedida de Santo Tomé.

Salimos de Sto. Tomé y nos esperan las primeras rampas, por una carretera solitaria, lo cual agradecemos después de 1300Km de carreteras anchas y sin demasiado atractivo paisajístico. Estamos en la región de la tierra roja, nos encantan los cambios.

Disfrutamos de estos km en la tranquilidad de una carretera solitaria, donde poder charlar circulando en paralelo y donde poder parar en cualquier momento, ya sea para comer, descansar o hacer pis.

Debemos desviarnos apenas 2Km para llegar a Garabí, pequeño pueblito donde debemos pasar noche. Los pueblos cuanto más chiquitos menos problema, preguntamos a la policía y acampamos frente al cuartel, por supuesto duchita y cocina todo incluido.

En el camping policial, nuestra rutina.

A la noche, después de la cena, nos llevamos un susto de muerte, al volver a la tienda veo la cocinilla fuera del avancé, y además nos falta el toldo que utilizamos para cubrir las bicis. Doy la vuelta a la tienda y me faltan las zapatillas de la bici, no nos lo podemos creer, en un primer momento pensamos que nos habrían robado, pero no puede ser, delante de la poli y en un pueblo tan tranqui…Salimos a buscar con los frontales y encontramos primero el toldo, después una plantilla, un zapato, y así hasta encontrarlo todo. Al llegar de nuevo a la tienda me doy cuenta de que tiene un agujero, malditos perros, nos han dado un susto de muerte…

Rovellons en Argentina, aqui ni caso.

Seguimos ruta hacia  Concepción de la Sierra, ahora sí, por terreno más montañoso, los campos están llenos de yerba mate y vemos los primeros camiones cargados de fardos. Al llegar a Azara agarramos la primera ruta de tierra, pues con ello ahorramos km. Es hermoso, esa linea roja que es el camino rodeada de todos los matices de verde…

Entrando a Misiones.

Llegamos a Concepción con todo cerrado, pues en muchas partes de Argentina los horarios de los negocios son de 8 a 12 y de 4 a 8, si tienes la mala suerte de llegar a partir de las 12 y necesitas comprar algo toca esperar.

Preguntamos en la municipalidad por lugar para pasar noche y decidimos seguir camino hasta un balneario a 8Km de la ciudad, a pesar de desviarnos por camino de tierra pensamos que estaremos más tranquilos que en la urbe. Y efectivamente, otra cosa no, pero tranquilidad…

Camiones cargados de yerba mate.

Compartimos nuestra cena con Roberto, el encargado de cuidar el Balneario y el comparte su vivienda con nosotros, hoy nos ahorramos montar la tienda.

Con Roberto en el balneario de Concepción.

Arrancamos a la mañana por caminos de tierra roja rodeados de plantaciones de yerba mate en dirección a Sta. María, donde debemos encontrarnos de nuevo con el asfalto. Siguiendo las indicaciones de varias personas llegamos a Sta. María, pero cual es nuestra sorpresa al comprobar que no era necesario llegar al pueblo, así que despuñes de hacer unos km extra continuamos por la ruta 2.

Mas peluda que yo, que ya es decir…

Al atardecer llegamos a San Javier, nuestra próxima parada. Allí nos dirigimos a la municipalidad en busca de alojamiento, pero esta vez no hay suerte, las opciones no son buenas, por lo que decidimos buscar un hospedaje. San Javier no tiene mucho, un pueblo tranquilo a pesar de hacer frontera con Brasil. Disfrutamos de un día de descanso en el pueblo, donde pasamos el día entre charla y charla, es increíble, en cada lugar que paramos se establece una conversación, da igual el tema, aquí la gente parece encantada de charlar con nosotros y disfrutamos de ello.

La Ruta 2 cada vez se pone más picante, cada vez las pendientes son más pronunciadas y más seguidas, eso si, por unos bellos paisajes con constantes visitas a la rivera del ya nuestro amigo Río Uruguay.

Pasamos nuestra hora de la comida viendo como unos colonos vacunan sus vacas y seguimos ruta pensando en buscar un lugar para acampar, pues la tarde se nos hecha encima. La cosa no está fácil, y después de bastantes km sin encontrar ningún lugar vemos una entrada en la carretera, me acerco a mirar y veo un coche, pienso deben ser pescadores. Miro y veo un rincón donde montar la tienda, pero cual es mi sorpresa, al volver a pasar junto al coche oigo como hechan el seguro, veo una chica en el lado del conductor y un chico a su lado, efectivamente el tema iba de pesca, pero de otro tipo…

No es que nos guste cortar el rollo, pero no tenemos demasiadas opciones, así que nosotros a lo nuestro, armamos campamento y ya se irán, que ellos van en coche.

Estos no contaminan.

Pasamos una tranquila y linda noche junto al río. Amanece realmente frío y con una densa niebla, así que desmontamos campamento con pereza esperando que el sol disipe la niebla.

La niebla siempre presente a la mañana.

Seguimos recorriendo la Ruta 2, es esta una ruta poco transitada, podemos ver un coche cada 1 o 2 horas. La ruta es muy entretenida pues está salpicada de casitas de colonos. En esta franja de la provincia de Misiones ocurre un fenómeno curioso, el 80% de la población habla en brasilero a pesar de ser Argentina. La población colona es de origen brasilero, brasileros venidos del otro lado del río, cuando a mediados de siglo era inaccesible por tierra, y además otra curiosidad es que la población parece centroeuropea, la mayoría rubios y de ojos claros, muchos de ellos descendientes de alemanes y polacos huidos al final de la 2ª guerra mundial. Es como estar en Brasil, incluso en las escuelas, a pesar de ser Argentinas, niños y profesores hablan en brasilero.

Esa tarde caemos en el camping municipal a las afueras de un pueblito llamado Aurora. Es domingo a la tarde y hay partido de fútbol entre los colonos de los alrededores, todo muy animado hasta que acaba el partido y el camping queda todo para nosostros.

Nos dirigimos ahora hacia El Soberbio, última población antes de llegar a los Saltos de Moconá. El Soberbio es una ciudad de frontera muy a la brasileña, pero a pesar de tener cierto tamaño es súper tranquila. Nos alojamos en el camping junto al río, un lugar precioso todo para nosotros, y además con piscina.

Dedicamos el día siguiente a descansar y recabar información sobre el camino que nos espera, pues  queremos llegar a los saltos y de ahí agarrar una ruta de tierra, la 21, que atravesando una reserva nos lleve cerca de San Pedro.

Rampas inumanas, una curvita por favor…

Pasamos un lindo día observando las barquitas a remo pasar constantemente a un lado y otro de la frontera, para ellos no existe la aduana, y dándonos bañitos en la piscina. Un día perfecto, si no fuese por que al ir a pagar el camping me doy cuenta que no tengo la tarjeta de crédito, a la mañana fui a sacar dinero y me la debí dejar en el cajero, en fin sudores fríos y todo eso, hasta que consigo anularla y compruebo que no me han sacado nada.

A empujar…

Compramos comida para 5 días y arrancamos temprano a la mañana. A pesar de estar tan cerca no conseguimos información fiable de la ruta 21, deberemos esperar a hablar con los gendarmes o guardaparques en los Saltos de Moconá.

Los Saltos de Moconá.

Teníamos pensado hacer la ruta hasta los saltos en dos jornadas, pero cuando llegamos a la última colonia donde poder acampar, y después de comer, Adriana propone seguir hasta el refugio del parque, pues supuestamente solo son 20Km más. Pero a partir de ahora empiezan las rampas fuertes, muchas deben estar entre el 15 y el 20%. Algunas las conseguimos superar haciendo eses a lo ancho de la carretera pues el tráfico rodado es inexistente, y en otras toca empujar. El lugar es espectacular, muros de selva solo rotos por el serpenteo sinuoso de la carretera. Cae la tarde y el sonido y los olores de la selva son impresionantes, a pesar de la dureza estamos felices.

Los turistas…

Pasamos noche en el único lugar habilitado en el parque para a la mañana siguiente ir hasta los saltos con las bicis, ahora sin peso. A pesar de ir sin carga, los 6Km que nos separan del parque nos llevan una hora, y a Adri le toca empujar por el asfalto.

Somos los primeros en llegar al parque junto a una pareja Argentina y un Japonés. A pesar de ser un lugar mágico, no es mucha la gente que se acerca hasta aquí. Los saltos son únicos pues cortan el Río Uruguay con una falla transversal de 80-90 metros de profundidad, y encajonan el cauce del río entre roca basáltica. En dos palabras Im-presionante.

Una mulita, en Uruguay sabes como se las comen…

Pasamos el reto del día buscando información y dando paseos por la selva. La información que conseguimos no es muy alentadora, la ruta 21, toda de tierra, no está muy transitada, solo en sus extremos pasa algún camión, pero nadie lo atraviesa en su totalidad y además está deshabitado. Nos desaconsejan totalmente atravesarla, pues pueden pasar semanas sin que pase nadie.

Como alternativa nos proponen la ruta 15 también de tierra y que atraviesa una reserva. Nos dicen que sí se transita, aunque las informaciones no son muy concretas, nos tocará buscarla conforme avancemos en la ruta. Roberto, el chico que hace el trayecto en camioneta entre el Soberbio y Los Saltos nos propone devolvernos sobre nuestros pasos hasta el cruce con la ruta 15, así que cargamos las bicis y desandamos el camino.

Con Juvenil, ya un poco mayor…

Es ya pasado mediodía cuando nos adentramos en el camino de tierra. Los primeros 17Km están salpicados de casas de colonos. Llegamos a una pequeña colonia donde debemos  cargar agua para los 2 próximos días y conseguir la última información. Nos dicen que a 5Km encontraremos una aldea Guaraní, último punto poblado antes de atravesar la reserva. Encontramos unos niños harapientos en el camino junto a una mujer albina sin apenas dentadura, es justo en un cruce y le preguntamos por el camino a seguir, a pesar de no hablar español conseguimos entendernos.

Después de una rampa fuerte dudamos de si nos hemos equivocado, continuo n trozo más, y unos nenes guaranís me confirman que le aldea es un poco mas adelante. Junto a Adriana avanzamos un centenar de metros y encontramos la primera casa habitada por Guaranís, paisanos, como les llaman los colonos. Me acerco a la casa y pido permiso al único hombre, Juvenil se llama, un anciano de 74 años. El habla un poco de español y me dice que si, que nos podemos quedar, en unos instantes estamos rodeados de nenes y mujeres embarazadas, y nosotros sentados un banquito junto a Juvenil y su esposa Marcelina, nuestras caras un poema.

Atravesando la reserva.

Compartimos charla y mate con Juvenil a pesar de no entender demasiado. Adri me dice, mira que lindo como se arreglan los pelos, pero le cambia la cara cuando le digo que sí, que se están quitando los piojos. Risas… Nos quedamos de piedra cuando nos deja caer que el enseña a los turistas las cosas de los Guaranís y le dejan 50 ó 100 pesos, uuups… Está a punto de anochecer y decidimos montar la tienda a pesar de que no nos gusta el gesto, y disfrutamos del lindo atardecer, la verdad que viven en un lugar hermoso.

Desaparezco unos instantes para mear y cuando vuelvo me encuentro a Adri rodeada de mujeres queriéndole vender souvenirs varios, los sentimos, no podemos llevar más peso. Cae la noche y todo el mundo desaparece, pues aquí todavía no llego la electricidad. Nosotros a los nuestro, cocinar y a la cama que mañana tenemos guerra.

Desquiciados de cansancio.

A la mañana le pregunto a un joven Guaraní por la ruta y me dice que hay 70Km más hasta el asfalto, o vamos bien, y además me dice que a la tarde seguro lloverá. Esperemos que el hombre del tiempo guaraní se equivoque como todos los demás, sino tendremos problemas. Durante los primeros 12Km el camino está bastante tapado por la vegetación salvo las dos roderas de los pocos vehículos que puedan pasar, que estan bastante embarradas. A los pocos minutos estamos con pies y piernas empapados. A las bajadas vamos con cuidado de no resbalar, y a las subidas toca empujar. Cada km ganado a la ruta está muy caro.

A partir del km 12 la vegetación es menos espesa, pero aún así seguimos empujando a cada subida. En algún momento nos planteamos pasar noche antes de llegar al asfalto pero las nubes que nos rodean nos aconsejan salir del camino de tierra. Llegamos al asfalto exactos, pues  a cada km del camino tenemos una fuerte subida que sortear y empujar las bicis una vez tras otra. Aún así Adriana propone intentar llegar a San Pedro, a unos 20Km, lo cual conseguimos gracias a que la ruta asfaltada es bastante plana comparada con el camino que veníamos. Solo queremos cama y comida, tengo el cuerpo adolorido de pies a cabeza, ahora toca descansar.

Casa de un colono.

Dedicamos la siguiente jornada a descansar, miramos la previsión meteorológica y decidimos dirigirnos a Puerto Iguazú por el camino más corto, después de la paliza no nos quedan ganas de mas vueltecitas. Después del descanso nos toca jugar al sube y baja por la sierra de misiones para llegar después de 81Km a la comisaría de Santiago de Liniers. Adri está muy fuerte pues llega entera, yo no puedo decir lo mismo, todavía estoy pagando el esfuerzo de empujar la bici durante tantos km. En la comisaría no nos ponen problemas para acampar, como siempre, pero no tienen agua ni electricidad, así que por hoy no hay duchita y nos toca ir a buscar agua a una gomería que dispone de pozo.

A la mañana siguiente llegamos al El Dorado y también a la Ruta 12, arteria principal que conecta Posadas con Iguazú, con lo que eso supone, camiones y buses a toda castaña por una ruta que es un tobogán infernal, bajadas de 150m para volver a subir, y así todo el rato. Decidimos parar en Colonia Madó a pesar de ser mediodía, estamos muy cansados. Pedimos permiso a la policía y acampamos en la plaza del pueblo, frente a la poli, toda para nosotros.

El día siguiente amenaza lluvia y queremos llegar a Wanda para descansar. Ya falta muy poco para llegara a Iguazú y a Adriana le cuesta muchísimo superara un tobogán tras otro. Al fin llegamos al pueblo y tenemos suerte al encontrar un apartamento por la mitad de precio que un hospedaje. Estamos a 45km de Puerto Iguazú y nos lo vamos a tomar con calma, pues los próximos días anuncian mal tiempo y queremos descansar. Además tenemos cambio de planes, desde Puerto Iguazú queremos volar a Lima para continuar al norte y tenemos que organizar todo. Pero eso será otra historia…

SUPERANDO OBSTÁCULOS.-

SUPERANDO OBSTACULOS. PAYSANDÚ-SANTO TOMÉ. 6 de Mayo de 2012.-

Han sido momentos complicados para la tripulación. No es fácil la convivencia durante largo tiempo cuando se comparte todo las 24 horas, y aún más cuando surgen dificultades. Esto ha minado la moral de la tropa y hemos estado a punto del motín a bordo.

Con Néstor frente a su casa en Paysandú.

No todo en el viaje son alegrías, ni todos los momentos son inmejorables. El viaje nos enseña cosas y estamos aquí para aprender. La primera lección es que el viaje es como la vida misma, con sus momentos buenos y malos. También nos está enseñado que estamos en este viaje para disfrutar el máximo que podamos. No sirve de nada hacer el viaje si con ello no disfrutamos, y que para disfrutar tenemos que hacer nuestro propio viaje, a nuestra manera, adaptándolo a nosotros y sobre todo adaptarnos nosotros mismos el uno con el otro. Debemos hacer el viaje al disfrute de los dos.

Otra lección importante es saber adaptarse a las circunstancias, una cosa es como nosotros soñamos las cosas, como las imaginamos e idealizamos, y otra muy distinta es como son en realidad. Es importante sobreponerse a esos momentos donde las cosas no son como uno las imaginó y seguir adelante.

Acampados en las termas de Guaraví.

Ya os he metido el rollo así que vamos al lío:

Ya hacía unos días que Adri sentía molestias en la espalda, pero ni ella ni yo quisimos darle mucha importancia. Descansamos unos días en Paysandú hospedados en la casa rosada de Néstor pensando serían suficientes. Después de cuatro días de descanso, contando con el día que Adriana estuvo convaleciente por el tema del sulfato de cobre, emprendimos la marcha, no sin antes despedirnos de Néstor, con quien compartimos una relación especial. El es un tipo profundamente religioso pero también una gran persona, gracias Néstor por el trato que recibimos.

La ruta hacia la frontera Argentina.

Nuestra próxima escala eran las termas de Guaviyú donde pasamos dos días acampados junto al río, poniéndonos a remojo en las cálidas aguas del balneario tantas veces como nos apetecía. Fue nuestro pequeño encuentro con la jubilación.

Era nuestro último día en Uruguay y nos dirigíamos hacia Salto en la frontera con Argentina. Salto es una linda ciudad a orillas del río Uruguay, tranquila a pesar de sus más de 100.000 habitantes. Decidimos probar suerte en los bomberos, y una vez más nos trataron como reyes. Montamos la tienda en el patio en nuestro camping particular.

Con Néstor y amigo en las termas de Chajarí.

Decidimos a la tarde pasear por la ciudad y de casualidad nos acercamos a la oficina de turismo, donde nos informaron que no se podía pasar en bicicleta por el puente internacional sobre la presa que une ambos países, debíamos coger una barcaza para atravesar el río y llegar a Concordia en el lado Argentino. No nos gustaba demasiado la idea, pues nos hace dar vuelta y además no nos queda moneda uruguaya, así que toca buscar cambio cuando ya todo está cerrado.

Nos levantamos a la mañana con tiempo para llegar de sobra a la barcaza cuando uno de los bomberos que entra de guardia nos dice que el trabajaba en la presa y que existe la posibilidad de que el servicio de seguridad de la presa nos atraviese el puente, así que decidimos hacerle caso y probar suerte. No son muchos los uruguayos que pasan al otro lado así que nos entran las dudas de si podríamos hacer dedo para que alguien nos pase el puente.

La autovía por estrenar toda para nosotros, por suerte.

Antes de pasar el puente nos desviamos para preguntar en las instalaciones de la presa. Allí nos atienden dos tipos, uno con pinta de psicópata y algo más, que nos dice que capaz que no podremos pasar, y otro tipo normal que se ofrece a llamar al jefe para que nos venga a buscar . Al final triunfa el bien sobre el mal y un tipo la mar de simpático nos atraviesa el puente y nos deja en la aduana argentina. Cero problemas y ya estamos felices del lado argentino.

Ñandus vistos desde la ruta.

A los pocos kilómetros de estar en Argentina ya notamos algunos cambios, la gente es más extrovertida, nos saluda y pregunta sin problema. Ese primer día en Argentina propongo a Adriana de avanzar más km y así ahorrarnos desviarnos 12km hasta la población más cercana para volver a salir al día siguiente.

Con Nora, Daniela y Juan, en Pucheta, unos soles.

Pocos km antes de llegar a las termas de Chajarí  coincidimos con dos ciclistas maduritos que no dudan en entablar conversación con nosotros, nos cuenta que tienen intención de hacer el Camino de Santiago en breve y están entusiasmados. Al entrar a la ciudad nos encontramos con unos piquetes que tienen cortada la carretera con neumáticos encendidos, pero la historia no va con nosotros y nos dejan pasar sin problema. Los tipos nos acompañan al camping y allí nos despedimos.

El Río Uruguay frente a Brasil.

Después de montar la tienda y ya de noche probamos todas las piscinas calientes de la termas antes de preparar la cena. Ojala siempre fuera así, después de una dura jornada, bañito relajado, cenita y a la cama.

Justo cuando estamos acabando de cocinar y Adri comenta lo tranquilo del camping aparece un coche y pienso, se acabó la tranquilidad. Pero nada que ver, aparece uno de los ciclistas que nos acompañaron, con Héctor, su amigo, les hizo ilusión encontrarse con nosotros y solo vienen a charlar y compartir historias, definitivamente estamos en Argentina. A partir de ese día Héctor nos escribe con regularidad, que tipo…

La próxima ciudad después de Chajarí está a 100km, demasiado para nosotros, por lo que debemos hacer escala en un área de servicio a 80km. Son demasiados km para las condiciones de la espalda de Adriana y su cuerpo le dice que debe parar. Después de dos días de pedalear por una autovía en construcción para evitar el tráfico pesado de los camiones nos vemos obligados a descansar en la estación de servicio.

Por suerte hay un pequeño hostal de carretera donde poder dormir pues a la noche caen 80 l/m2 y todo amanece encharcado. Dedicamos el día a descansar con la esperanza de que la espalda de Adri se recupere.

Al otro día recorremos los apenas 50km que nos separan de Pucheta, un pequeño pueblo separado de la ruta, que no aparece ni en los mapas. El pueblo es muy chiquito, hacemos parada a tomar una coca en una pequeña tiendita, le preguntamos donde podríamos  poner la tienda y nos dirigen a la policía, pero poco después, mientras tomamos la coca aparece Juan y nos ofrece el patio de la tiendita para que la montemos.

Aceptamos encantados y disfrutamos relajados de un hermoso atardecer, tomando mate y charlando con Nora y su hija Daniela. La tiendita es lugar de encuentro de todo el pueblito y estamos entretenidos con toda la gente que se acerca a hacer sociales. Entre ellos aparece Griselda, una profesora de la escuela que vive en la próxima ciudad en la que debemos hacer escala. Ella se ofrece a buscarnos un lugar económico donde pasar noche.

Amanece un día precioso y la familia de Nora nos despide con mucho cariño, la verdad es que hemos disfrutado con ellos.

Un carpincho, extraña mascota, acabara en la olla?

Recorremos los aburridos km que nos separan de Paso de los Libres, frontera con Brasil, sin demasiado entusiasmo. Nos dirigimos a casa de Griselda, allí su marido nos pone en contacto con Romina, ella alquila unas habitaciones cerca de su casa y allí nos quedamos. Romina es un sol, se ofrece a hacernos la colada y a la noche se aparece con unos sándwiches y una coca.

Con Gustavo, el comisario de Tapebicuá, un genio.

A la mañana siguiente Adriana no amanece muy contenta con su espalda, pero a pesar de ello está convencida de continuar viaje al día siguiente aunque tomándonoslo con más calma, pero durante el día la cosa empeora y nos tememos lo peor, su ciática ataca de nuevo y le duele en cualquier postura. Al día siguiente sigue igual y decidimos buscar una solución. Llamamos al médico que la trató en Barcelona y nos recomienda acudir a un osteópata y hacerle 3 sesiones de ozonoterapia. Nos dedicamos a buscar por Internet el médico y lugar más cercano para poderla tratar. Encontramos uno en Posadas, a 350km, llamamos y nos da cita ese mismo día, me acerco a la estación de autobuses a mirar horarios y decidimos irnos ese mismo día. Le pedimos a Romina que nos guarde las bicis en su casa y ella misma nos acompaña en coche a coger el autobús.

Amanecer frente al Rio Uruguay, en La Cruz.

En el trayecto a Posadas se me aparecen todos los demonios y me pongo en lo peor, muy optimista por mi parte. Por suerte llegamos a tiempo a la consulta y nos atienden el mismo día. Las noticias son buenas, nos envía al osteópata y cree que como mucho en 10 días podemos completar el tratamiento. A la mañana siguiente visitamos al osteópata y después de tratarla también está convencido de que en unos días podremos continuar, eso sí, debemos tomarnos las cosas de otra manera.

Pasamos unos días agridulces en Posadas, disfrutamos y reímos mucho la mayoría de los momentos y discutimos en otros. Es momento de replantearse muchas cosas. Por suerte la sangre no llega al río y los dos apostamos por seguir adelante, eso sí, intentando disfrutar al máximo, adaptando el viaje a nosotros, y no nosotros al viaje. Es importante que lo pasemos bien con esto, si no, no tiene ningún sentido hacerlo.

De vuelta en Paso de los Libres pasamos noche en lo de Romina, ella no está en la ciudad pero nos arreglamos por teléfono, ella se porta de diez, nos guardó las bicis todo este tiempo y además no nos quiere cobrar la noche, ella está encantada con nuestra aventura.

Con Hector aprendiendo cosas de la miel.

Los próximos km la ruta sigue siendo aburrida y además con viento en contra. Con mucho esfuerzo llegamos a Tapebicuá, un minúsculo pueblo a 3km de la ruta. Volvemos a utilizar la técnica de tomar una coca en la tiendita para buscar lugar para dormir y nos envían a la policía, nos la cruzamos en el camino y Gustavo(el comisario) nos ofrece que acampemos enfrente de la comisaría. Gustavo también es un sol y nos ofrece su ducha y cocina, estamos encantados. Nosotros cocinamos y compartimos cena con él, aunque aparecen Andrea y Vero(las policías locales) y nos ofrecen cordero, pero estamos demasiado cansados y nos vamos a la cama. El cielo es impresionante, nos cubre un manto de estrellas.

En casa de Carlos y Mónica en Santo Tomé.

Continuamos con el aburrimiento en la ruta y el viento en contra cuando llegamos a la Cruz, un bonito pueblo a orillas del río Uruguay, allí acampamos a orillas del río en un lugar espectacular, y  para hacerlo redondo, en la prefactura naval nos ofrecen duchita de agua caliente, que más se puede pedir. Allí conocemos a Miguel, un jubilado americano muy simpático con el que compartimos historias. El recorre América en su camioneta buscando bonitos lugares donde acampar con su ajustado presupuesto.

Tomando tereré, yerba con hielo y naranjada.

Muchos km nos separan de Santo Tomé, el siguiente pueblo, y debemos hacer noche a medio camino. En la prefectura nos dan una muy buena información, a medio camino junto a la ruta hay 2 antenas de telefonía, una casita y una tiendita, suficiente para nosotros. A los pocos km vemos unos carteles que anuncian la venta de miel y paramos a comprar, allí conocemos a Héctor y Estella, ellos nos enseñan como hacen con la miel y nos ofrecen para quedarnos a acampar en su casa. Amablemente y a nuestro pesar rechazamos la oferta pues nos complica las etapas, eso si, se despiden de nosotros regalándonos una gran bolsa de mandarinas que saborearemos los próximos días.

Unos días como en casa…

Pasamos noche al lado de la ruta frente a la casa de Dionisio y Atilio con el ruido de los camiones de la ruta como banda sonora. Ya solo nos separan 60km de Santo Tomé, donde tenemos el contacto de Ramón, el marido de Griselda, pero se nos complica contactar con el. Cuando entramos en Santo Tomé pregunto a una pareja en moto por un lugar abierto para comprar y nos envían a una estación YPF. Mientras estamos allí los chicos de la moto vuelven a aparecer y nos ofrecen su casa para montar la tienda, no se hable más, para allá vamos. Los chicos son un encanto y pasamos los dos días siguientes compartiendo nuestras vidas con Carlos, Mónica y sus amigos Luis y Romina.

A partir de ahora nos dirigimos a los Saltos de Moconá y de ahí hacia Iguazú, transitando por rutas secundarias y de rípio, queremos dejar atrás esos días de viento y autovía…

RECORRIENDO EL PAISITO.-

RECORRIENDO EL PAISITO. PANDO- PAYSANDÚ. 13 de ABRIL de 2012.-

Uruguay(el paisito) es un  lugar pausado, como sus gentes, como sus paisajes. En el paisito la gente es calmada, no hay prisa. Hay tiempo para charlar con el vecino y por supuesto siempre hay tiempo para tomar mate y comer bizcochos.

Las tres generaciones juntas.-

No es el paisito un lugar de paisajes espectaculares pero si un lugar de escenarios  entrañables, un rincón junto al arroyo, una laguna con infinidad de pájaros, de inolvidables atardeceres, de lunas preciosas y noches estrelladas.

Preparando la pesca.-

Han sido días de encuentros familiares, donde siempre la comida es la protagonista, cualquier escusa es buena para tener la panza contenta. Hemos disfrutado de dejar pasar los días, algunos sin mucho que hacer y otros llenos de encuentros con la familia. Aunque también hemos tenido oportunidad de ir de pesca y montar a caballo.

Uno de esos atardeceres...

También hemos desordenado un poco el cuerpo, acostumbrado a comer y gastar energía, por unos días lo hemos despistado solo ingiriendo cosas ricas, aunque poniendo el colesterol por las nubes, ahora tocará hacer bondad y recuperar los buenos habitos.

El gaucho Roberto con la pesca.-

Después de casi 20 días inactivos, ciclísticamente hablando, emprendimos ruta en dirección a San Ramón, donde Adriana tiene la mayor parte de su familia, son 70km donde el paisaje no es nada del otro jueves, pero a la vez entretenido, pues esta región cercana a la capital está dividida en pequeñas propiedades cada una con su casita.

Al llegar a San Ramón nos espera la televisión local junto a la familia de Adriana, es nuestro primer contacto con la prensa y es divertido, nos filman y hacen todo tipo de preguntas. El resto del día lo pasamos en casa de la abuela Chola, donde no paran de llegar hijos y nietos a ver a los ciclistas, todo muy divertido y familiar mientras intento ver el Barça-Milan.

Con el gaucho y Gabi en los campos de sorgo.-

Para el próximo día anuncian tormentas a la tarde, por lo que decidimos arrancar temprano en dirección a Florida, pues total son 40Km, y en el peor de los casos nos quedaríamos allí. Pero no hacemos ni 20Km cuando nos agarra el chaparrón, y aquí en Uruguay no avisa, desde que cae la primera gota hasta que quedas empapado hay pocos segundos de diferencia. Así que para cuando nos ponemos el traje de lluvia ya estamos calados hasta los huesos. No pasan muchos minutos cuando vemos el primer rayo y al poco se escucha el primer trueno, por lo que decidimos entrar a refugiarnos en la primera estancia que encontramos. Allí dejamos pasar la tímida tormenta hasta que nos decidimos a continuar hasta Florida, son 20Km y en el peor de los casos podemos encontrar otra estancia donde buscar refugio.

El gaucho y la gaucha.-

La suerte está de nuestra parte y la tormenta nos deja llegar a Florida. Debemos decidir donde pasar noche y valoramos las posibilidades, el camping está abarrotado de gente con la música a tope y además anuncian tormenta a la noche. Preguntamos en el hotel más barato pero no es lo suficientemente barato, y propongo a Adriana preguntar en los bomberos, a donde llegamos con la lluvia cayendo sobre nuestras cabezas.

Todos con todo, de semana de turismo.-

Los bomberos no ponen problema, nos dejarán poner las colchonetas a cubierto en el galpón donde guardan los camiones, aunque después del primer chaparrón fuerte y ver que estamos rodeados de goteras nos ofrecen un lugarcito mejor. Pasamos la tarde viendo tele y haciendo tortas fritas con los bomberos. Uno de los bomberos llama a un amigo de la televisión que mas tarde viene a entrevistarnos entre los camiones de bomberos y las bicicletas. Lo más entretenido está por venir pues a la noche la tormenta es impresionante, la noche se convierte en día por los continuos rayos que no cesan de caer y el aguacero es monumental, pongo unos trajes viejos de bombero en el bajo de la puerta para que no entre agua y a dormir.

A la entrada de San Ramón.-

El día siguiente amanece muy y nublado y con lloviznas. A pesar de no ser muy alentador, después de hacernos las fotos de rigor con nuestros ángeles de la guarda, decidimos emprender camino en dirección a Durazno. La decisión es acertada, pues el viento nos es favorable y el día poco a poco se va arreglando hasta convertirse en un bonito día soleado. Adriana quiere acampar en Goñi, un pueblito antes de llegar a Durazno, pero después de no tener muy buena acogida por parte de la policía continuamos hasta Durazno. Decidimos acampar en el camping municipal donde más tarde nos visitará Roberto(el papá de Adri) y familia para pasar noche con nosotros.

Haciendo tortas fritas con los bomberos de Florida.-

A la mañana siguiente arrancamos en dirección a Trinidad, no sin antes hacer una espontánea entrevista para la televisión local de Durazno, por pura casualidad nos topamos con ellos a la salida de esta. Ese día tenemos viento en contra, aunque compensado por los ánimos de la familia de Adri, que nos viene a alentar en el camino. Su tía Mari, Manolo y Manuel nos vienen a dar ánimos y a ofrecernos el avituallamiento, todo un lujo, así cualquiera.

Con los bomberos de Florida.-

Pasamos noche en Trinidad y emprendemos camino hacia Andresito, un pequeño pueblo a orillas del Río Negro. Nos espera un duro día con fuerte viento en contra, que nos mina la moral, sobre todo a Adriana, pero por suerte supera la ofuscación inicial y llegamos exhaustos pero contentos. Llegamos al atardecer a orillas del Río Negro, donde hay un lugar para acampar, cuando se produce una situación divertida, se nos acerca un hombre y nos pregunta si no somos los de la tele, pues el ayer vio un programa donde aparecían dos ciclistas que andaban recorriendo en bici de Ushuaia a Alaska, y si, éramos nosotros. De repente se nos acercaba la gente y nos hacía preguntas, si, son los de la tele, y a donde van? Y como hacen? Y cuantos Km? En fin las preguntas de siempre. También se nos acerca un turista cubano muy interesado y nos ofrece su casa y hacernos de guía cuando visitemos Cuba. En fin, una curiosa situación para cerrar un día complicado para nosotros.

Se olvidó de la depilación...

Emprendemos camino al día siguiente en dirección a Young, ahora sí, con suave viento a favor, y una procesión de coches cargados hasta los topes en dirección contraria, se acabaron las vacaciones, para algunos…A unos 20Km de Young nos llama Roberto que viene de vuelta de las vacaciones para que busquemos un lugar para parar y vernos. Encontramos un área de camping y celebramos la despedida con un guisito de Roberto hecho en el hornillo, vaya lujos…

Así es la mayor parte de la ruta.-

Ya solo nos quedan 65Km para llegar a Paysandú, donde queremos descansar después de 7 días seguidos de bicicleta. Tenemos una jornada tranquila con viento de costado, aunque después de 7 días ya estamos con las fuerzas un poco bajas, y además Adriana se ha levantado con molestias en la espalda, oh!, oh!, señal de que hay que descansar.
Pasamos unos días tranquilos descansando en Paysandú, en casa de Nestor, el nos alquila una habitación con derecho a cocina donde estamos como en casa. Aprovechamos para pasear y conocer la ciudad, disfrutar de los atardeceres junto al Río Uruguay, que más adelante se convertirá en el Río de la Plata.

Parece Hong-Kong pero es Paysandú.

Aprovecho también para ir al médico, pues tengo hace unos meses una infección en la piel que no acaba de marchar y ahora parece que el bicho está más cabreado que nunca. Por suerte no es nada, solo tengo que seguir un laborioso tratamiento que  además nos provocará un delicado contratiempo.

Atardecer frente al Río Uruguay.-

Entre otras cosas me debo lavar la zona afectada con una disolución de Sulfato de Cobre, nada, disolver una pastillita en un litro de agua y aplicar sobre la piel, pero a la mañana siguiente cuando decidimos emprender la marcha, Adriana agarra la botella con la disolución y le pega un trago, y ya la tenemos liada, se lleva un susto de muerte y nos pasamos la mañana yendo a urgencias y llamando al Instituto toxicológico, por suerte solo fueron 2 traguitos, y esperemos que todo quede en nada. Moraleja: no pongan productos tóxicos en una botella sin etiquetar.

Esperando la puesta del sol tomando mate frente al Río Uruguay.-

LA RUTA 40 Y MÁS.-

LA RUTA 40 Y MÁS. CHOS MALAL-PANDO.-

Pasamos tres días en Chos Malal en la estación de bomberos, compartiendo mates y facturas con los voluntarios. Momentos de descanso, alguna pizza y alguna milanesa mientras dejamos pasar algunos días de vientos fuertes. Estar pendientes del viento va ser nuestra dinámica los próximos días.

Con Sílvia y Alfredo, bomberos de Chos Malal.

 Partimos a la mañana temprano para intentar agarrar el viento dormido, y con cuidado de no hacer mucho ruido para no despertarlo, nos esperan 90Km hasta el próximo pueblo, y no precisamente planos.

 

Los  primeros 30km son en subida y muy trabajosos, el paisaje impresiona por sus dimensiones. El único lugar habitado está a unos 40km, intentamos cargar agua pero no tuvimos mucho éxito, ese día no estaban en casa. Decidimos seguir, ahora si, no queda más remedio que llegar a Buta Ranquil, el próximo pueblo.

 

Hay alguien ahí?

Las rectas son enormes, y acojona verse tan pequeño ante tanta inmensidad. Después de más de 7 horas  de dar pedal y  luchar contra el viento, los últimos kilómetros son con viento en contra y para colmo los dos últimos en subida, parece expresamente hecho para putearnos.

Buta Ranquil no nos parece especialmente bonito, esta poblado con trabajadores de las petroleras, cosa que aprovechan los lugareños para inflar los precios.

A pesar de amanecer con fuertes vientos convenzo a Adriana para seguir, pues solo nos separan 36km del próximo pueblo y nos conviene avanzar. A pesar de lo corto de la etapa, nadie nos libra de luchar contra los viento y llegamos a Barrancas, en bajada y pedaleando, pues parece que de lo contrario la bici vaya a retroceder.

Al día siguiente no cambian mucho las cosas, parece que las dos últimas noches el viento ha padecido de insomnio, y no ha parado ni para dormir. Un día mas consigo convencer a Adri de que es mejor continuar, pues en 3 días más los vientos se anuncian más fuertes y debemos aprovechar las corta distancia al próximo pueblo.

Comiendo con profesores en la escuela de Ranquil Norte.

Los 27km hasta Ranquil Norte se nos atragantan, pues además de tener viento en contra y de frente la mayoría son en subida. A pesar de todo logramos llegar a Ranquil Norte en medio del vendaval.

La sombra es alargada al amanecer.

Mientras yo preguntaba en el hospital y la policía si había lugar para pasar la noche, Adriana habla con un profesor dela EscuelaRefugioy decidimos esperar a la directora para probar suerte, parece no va a haber ningún problema. Efectivamente cuando llega inmediatamente nos dice que si y nos dan lugar en un aula para dormir. No solo eso, nos ofrecen una ducha y compartir con ellos comida y cena, que más se puede pedir, estamos como en casa.

El dormitorio...No tiene techo pero no hay viento.

Tanto los profesores como la directora son encantadores, y después de descansar un rato compartimos con ellos los preparativos del primer día de colegio, pues al día siguiente tienen la izada de la bandera y la inauguración del curso. Decir que las Escuelas Refugio en Argentina ofrecen escolarización y alojamientos a los alumnos en las zonas rurales, son 18 días seguidos de clase, alternados con 13 de descanso. Así facilitan la escolarización en los lugares aislados.

La cocina.

Rezamos por que esta noche pare el viento, pues a la tarde ha sido especialmente virulento. Por delante tenemos 130km sin pueblos intermedios, y además con 50km de rípio. Cuando nos acostamos el viento aún sigue despierto, cierro los ojos y solo veo árboles en movimiento, ha sido la imagen que mis ojos han visto la mayor parte del día.

Las vistas de la cocina.

Nos despertamos felices pues el sueño al final ha vencido al viento. Desayunamos y cargamos las bicis lo más rápido posible, hay que aprovechar. Arrancamos con las luces de las bicis pues el sol está por salir. El sol no tarda en salir mientras ascendemos los primeros 12Km. Disfrutamos con las sombras alargadas de primera hora y nos impregnamos del frío del amanecer.

Nos recreamos en el descenso con el bonito paisaje, y al final llegamos a un valle inundado de lava, aunque no demasiado pues el cielo empieza a tapar y amenaza lluvia.

Con los niños de la escuela de Bardas Blancas.

Mas o menos a mitad de camino, tal como nos habían dicho aparece una casa abandonada, aunque sin techo, suficiente para protegernos del viento. Con poco somos felices.

Y así cada mañana...

La siguiente madrugada también nos obsequia con un amanecer sin viento, es todo lo que pedimos. Sufrimos el rípio hasta llegar a un lugar llamadoLa Pasarela, donde la naturaleza ha obligado al Río Grande a excavar un estrecho paso en valle de lava, todo un espectáculo.

Con los profes y director de la escuela.

A partir de ahí el camino aplana, y serpentea siguiendo lo que el Río Grande convierte en un verde valle. Después de casi 70km llegamos a Bardas Blancas, no sin antes luchar contra el viento los últimos 10km, quien dijo iba a ser fácil.

Preguntamos por lugar para dormir y nos envían a preguntar al hospital, buscando el hospital llegamos a la escuela y allí inmediatamente los profesores nos ofrecen quedarnos en la escuela, solo hay que preguntar al director. Efectivamente el director no pone ningún problema. Nosotros estamos molidos así que nos damos una ducha y tomamos merienda con los niños, mate cocido y pan con dulce de leche, eso si después de rezar el padre nuestro y agradecer los alimentos, que raro…

En El Tigre, en el delta del Río de la Plata.

Nos dedicamos a pasear por el minúsculo pueblo esperando abran el kiosko para abastecernos con la comida del próximo día. Es así como por casualidad conocemos a Pablo, el que será nuestro anfitrión durante los días que pasemos en Buenos Aires. Casualidad?

En el tren de Buenos Aires al Tigre.

Pablo tiene una historia curiosa, el nació en Buenos Aires, de donde tubo que exiliarse con su familia en 1977 por problemas políticos después de ver desaparecer a un hermano.La ONUles ofreció Holanda como país de destino, y ahora tiene la familia repartida entre Amsterdam, Puertola Cruz(Venezuela), Buenos Aires y Berkley, donde vive en la actualidad.

Asadito y risas con amigos.

A la hora de cenar estamos muertos y hambrientos, nos dirigimos al comedor con más hambre que el perro un ciego, pero cual es nuestra sorpresa cuando vemos la entrada iluminada con velas y decorada con vírgenes. No va a ser tan fácil, a los pobre niños les espera el rezo del rosario, nunca antes lo había visto, una serie interminable de ave marías y padres nuestros, yo ya pierdo la cuenta, es interminable, me da vergüenza pensarlo, pero si no me dan la cena pronto o me como un niño o me caigo al suelo. Cuando acaban el rosario empiezan una serie de rezos que ni tan siquiera conozco, unos por el papa, otros por la Virgen de Lujan, y por la de nosequé y por la de nosecuantos y por esta y por la otra, interminable. Ya se, somos unos desagradecidos, pero no damos crédito a nuestros oídos.

En Caminito, en el barrio de La Boca.

La verdad que los profesores son unos soles, nosotros esperábamos cenar con ellos, pero muy listos ellos, como no tienen obligación se escaquean de los rezos y aparecen cuando la cena está empezada y comen en un cuartito, cualquiera aguanta el régimen vaticano todos los días.

A la mañana siguiente nos despedimos de la escuela, eso sí, después de izar la bandera, cantar el himno, y por supuesto agradecer las atenciones que nos han dado. Algunos profes son unos cachondos y se ríen de la situación, la verdad, muy majos.

Bailando Tango en Caminito.

Después de arreglar un pinchazo se nos hace tarde y se levanta el viento, decidimos descansar un día antes de dirigirnos a Malargüe. El viento a la tarde es infernal, esperemos que calme.

A la mañana siguiente despertamos más temprano que nunca y emprendemos ruta aún de noche, nos esperan 27km de subida por una carretera en obras, se supone que si aparece el viento debe ser a favor, pero ya se sabe como es esto, el viento es suave, pero en contra. A pesar de todo llegamos a Malargüe sin demasiada dificultad.

Haciendo el giri...

Malargüe es una ciudad tranquila, donde la gente se mueve en bici y la puede dejar en la calle sin candado, con la tranquilidad de que seguirá intacta cuando regrese.

Ya solo nos quedan 180Km hasta llegar a San Rafael, desde donde teníamos pensado tomar un bus a Buenos Aires.

Nos dedicamos a mirar la meteo para organizar las próximas etapas, pues tenemos una noche que debemos acampar en medio de la nada. Las expectativas no son muy buenas. Lo miramos del derecho y del revés y ninguna de las opciones es buena. Se anuncian vientos fuertes y tormentas eléctricas, que por estos lugares no son broma, y mas si tenemos en cuenta lo desolado del terreno. Después de valorar todas las opciones, decidimos  hacer el trayecto en bus hasta San Rafael.

San Rafael es una ciudad grande pero tranquila, sobre todo si lo comparamos con grandes monstruos como Mendoza o Buenos Aires. Aprovechamos para visitar varias bodegas y disfrutar de los vinos mendozinos.

Delante de la bombonera antes del partido.

Viajamos de noche a Buenos Aires y llegamos a las afueras cuando empieza a amanecer. Atravesamos varias villas y barrios con mucho movimiento. Estamos muy atentos pues mucha gente nos advirtió del problema de inseguridad que vive esta ciudad.

Atravesando el Río de la Plata

Los días que permanecemos en Buenos Aires estamos alojados en el barrio de La Boca, en casa de Pablo. Los primeros paseos por la ciudad son con cautela a pesar de que Pablo nos tranquiliza diciéndonos que el centro es tranquilo, lo cual comprobamos al recorrerlo de día y de noche, a pie i en colectivo, sin tener ningún problema.

Puesta de sol en Colonia de Sacramento(Uruguay)

Recorremos la mayoría de barrios de la capital, disfrutamos de cenas con amigos, de un asado en buena compañía hablando de política, de cine, de cultura y sobre todo risas por cualquier boludez. Si algo tiene el argentino es buena conversación y un buen nivel cultural.                                                                                                                              Disfrutamos mucho recorriendo el barrio dela Boca, donde al final decidimos comprar dos entradas en la reventa para el partido del domingo, un clásico, Boca-Independientes. Solo encontramos entradas en la sección visitante, con los diablos rojos, el ambiente es increíble, la hinchada no para de cantar, y la bombonera es una olla a presión, en el minuto siete Independientes ya marcó dos goles, y después de aguantar dos avalanchas de la hinchada uno empieza a desear que no marquen más. El partido fue increíble, 4-5 con el último gol en el tiempo añadido, un partido para la historia. Nos habían hablado maravillas de la bombonera y no defraudó.

Después de despedirnos de Pablo, a la mañana siguiente nos dirigimos al puerto para agarrar el Buquebús que nos debe llevar atravesando el Río deLa Plataa Colonia de Sacramento en Uruguay. Atravesamos el exclusivo barrio de Puerto Madero para llegar sin problemas al puerto. No pasan más de 10 minutos cuando de pronto el cielo queda completamente negro y no pasa un minuto más cuando empieza a diluviar con un fuerte viento. Rayos y truenos hacen de telón de fondo a los grandes edificios, el espectáculo es impresionante.                                                                                                           La Bienvenida Uruguay es igualmente acogedora, llueven cubos de agua, lo que nos obliga a equiparnos con el traje de lluvia para llegar al hostel. A la noche la tormenta es impresionante y decidimos dedicar el día a cocinar y pasear por la parte colonial de la ciudad. A la tarde somos obsequiados con una bonita puesta de sol sobre las islas que rodean el litoral.

Para que gastar en un coche si cabe toda la familia.

Tan solo nos separan 210Km de Pando, la ciudad donde vive la familia de Adriana y son muchas las ganas de llegar. Lo primero que nos llama la atención en Uruguay es el cambio de color en el horizonte, hemos cambiado del color amarillo en la cordillera y pampa argentina, al verde omnipresente de las planicies uruguayas. También es diferente la reacción de la gente. La mayoría son tímidos, les cuesta saludar e incluso mirar, aunque también es fácil establecer conversación con gente de la calle. La gente es tranquila y esa sensación se trasmite fácilmente, estamos en casa.                              Tras 3 días de pedaleo y con Adriana con los nervios a flor de piel llegamos a su casa por sorpresa, pues nos esperan unos días más tarde. Nos reciben con mucha emoción, y como no podía ser de otra manera en Uruguay, con comida. Nos esperan unas semanas de descanso, de engordar y disfrutar en familia, para después continuar rumbo al norte…